La medición del éxito o fracaso del gobierno. En entrevista con radio Cooperativa, el Presidente Boric abordó a inicios de esta semana los vaivenes de su administración y situó la reforma de pensiones como una medición del éxito o fracaso de su gestión.

  • “Yo sitúo el sacar una reforma de previsional que mejore las pensiones de los chilenos como un criterio de éxito o fracaso del gobierno”. “Me pongo como meta sacar la reforma previsional y que al final de mi gobierno la PGU sea de $250 mil”, dijo.
  • Boric también habló del rumbo de la Convención. Y entregó dos señales. Una, en que se ajustó al diseño de La Moneda para tratar de instalar ante la opinión pública que el borrador de la nueva Constitución es moderado: “Por lo que he visto del texto final lo que hay hasta ahora será mejor de lo que tenemos, cuando uno revisa el texto que está llegando a puerto con un Chile estado social y democrático de derechos y que se respeta la autonomía del Banco Central”.
  • Su segundo mensaje fue: “Las críticas a la Convención son legítimas. Hay cosas que no me gustan por supuesto, hay cosas que yo haría de otra manera, pero yo no espero de la Convención un príncipe azul. La Convención no va a ser el espejo de todos mis deseos”.

Telón de fondo. El fin de semana, en entrevista con 24 Horas, Boric había dicho que La Moneda está preparando escenarios en el caso de que triunfe el Rechazo, ante lo cual fijó como criterios que se continúe con la reforma a la Constitución, que los cambios sean estructurales y no cosméticos y que el proyecto que envió Bachelet en 2017 no era suficiente.

  • Su frase no pasó inadvertida en el PC. Guillermo Teillier, que en el consejo extraordinario de gabinete de hace dos semanas había llamado a desplegar cuando antes la campaña del Apruebo, abordó los dichos del Presidente en los patios de La Moneda. Y su intervención se centró en un solo punto: concentrarse en ganar la elección del 4 de septiembre.
  • Entre algunos cercanos de Boric señalan el trasfondo de sus intervenciones muestran que el Presidente ya empezó a ponerse en el escenario de un triunfo del Rechazo. Y que, queriéndolo o no, su discurso ha ido oscilado en esa perspectiva.
  • El Mandatario, de acuerdo a las mismas fuentes, ha hablado con gente que le ha dado argumentos de lo difícil que resulta un dar quiebre en las encuestas, pese a que restan 4 meses para la elección.
  • Tres encuestadoras mostraron esta semana por quinta semana consecutiva que el Rechazo está por encima del Apruebo, en un margen de 10 puntos y con algunos nichos difíciles de penetrar, como el de los segmentos socioeconómicos medios y bajos y entre quienes tienen entre 35 y 54 años.
  • Uno de los argumentos que ha recibido el Presidente apunta a que crear una tendencia de opinión es más fácil que dar vuelta otra. Y el recorrido del plebiscito ha transitado justamente desde un favoritismo del Apruebo a uno del Rechazo.

La primera etapa. El que el Mandatario pusiera la reforma previsional como vara para medir el éxito de su gestión fue un comentario obligado en el Frente Amplio y entre sus cercanos.

  • Durante la campaña y en los días posteriores del 11 de marzo, el Gobierno había mostrado lo estratégico que era para ellos el destino del proceso constituyente y cuán influyente sería para contribuir al éxito de su programa de reformas.
  • El 26 de diciembre, tras el aplastante triunfo de Boric en segunda vuelta, Giorgio Jackson fue consultado por El Mercurio qué se jugaba el proyecto del Frente Amplio en este gobierno. Y respondió: “Nos jugamos demostrar que estamos preparados para ser gobierno, gestionar los cambios por los que la ciudadanía viene luchando durante tanto tiempo. En segundo lugar, como coalición, la posibilidad de tener un nuevo marco constitucional”.
  • Y 14 de marzo, apenas había asumido su mandato, Boric afirmó: “Nosotros tenemos un programa que presupone, que busca transformaciones profundas y estructurales, que avanzan de manera gradual y logrando las más amplias mayorías y los más amplios consensos, y el proceso constituyente ha sido parte de nuestro programa y de nuestra plataforma política desde hace muchos años, incluso desde la época del movimiento estudiantil”.

Las oscilaciones. El Mandatario dijo el fin de semana que un triunfo del Rechazo no equivaldría a una derrota política para él, como han planteado analistas de distintas tendencias políticas. Buena parte de ellos han apuntado a los riesgos que corre si invierte mucho capital político en el plebiscito y cómo su brusca baja en las encuestas puede terminar dañando a la opción Apruebo y comprometiendo severamente a su administración si pierde.

  • En este contexto, el Mandatario ha oscilado en al menos 4 posiciones en el último mes.
  • En su viaje a Argentina, a inicios de abril, sugirió un cambio de rumbo de la Convención. “Yo he conversado con gente que votó Apruebo y que hoy día tiene dudas. Esas dudas no pueden ser sencillamente ignoradas. La discusión no es solamente comunicacional, no se le puede echar solamente la culpa a lo externo. También hay responsabilidades de quienes creemos en el proceso”. Y llamó a buscar “la mayor transversalidad y amplitud posible para construir una Constitución que sea un punto de encuentro”.
  • Pero a la semana siguiente su mensaje estuvo centrado en las mentiras que a su juicio se han tejido en torno a la constituyente. Días después, junto a sus ministras Izkia Siches y Camila Vallejo, sostuvo que el gobierno no será neutral en el plebiscito. Y, luego de que el contralor Jorge Bermúdez corrigiera al gobierno, se enmarcó en un discurso institucional, señalando que el gobierno dará garantías al Apruebo y el Rechazo, pero que los funcionarios públicos podrán emitir sus opiniones fuera de su horario de trabajo.

 

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