Qué observar. Sofía Jotarr corona una exitosa carrera como chef siendo elegida para crear el cóctel final del cambio de mando entre Boric y Kast.

  • Su cocina se basa en productos chilenos de alta calidad en preparaciones que rescatan la tradición local y mediterránea. Uno de sus proyectos es un restaurante construido en la catacumbas de la Casa Central UC, una zona descubierta hace poco.
  • Sobrina de un campeón mundial en tiro Skeet, Jottar es también una personalidad importante en la comunidad palestina.
  • Cuando empezó la guera cuenta que “lo primero que hice fue preguntar por mis parientes. Pero viven arriba, en las montañas que rodean Beirut, por lo que están todos bien. Hay uno que tiene su oficina a cuatro cuadras del lugar del estallido, pero gracias a Dios había ido a ver a sus papás a las montañas, y se salvaron”
  • Hace 12 años, Sofía Jottar viajó al Líbano y visitó Aaqoura, cuna de su abuelo José Jottar, quien vino a Chile hace más de 100 años escapando del ejército. “En ese momento Siria, Palestina y el Líbano eran parte del Imperio Otomano, y muchos jóvenes, especialmente de las familias católicas, se vinieron a América para no ser enrolados en el ejército turco durante la Primera Guerra Mundial”, explica la banquetera.
  • José Jottar se asentó en Requínoa, donde instaló una tienda de telas y géneros, primero, y más adelante ropa. De sus recuerdos familiares, la empresaria detalla cómo en Requínoa los Jottar Mereb prosperaron y la familia empezó a diversificar sus negocios, concentrándose en el ámbito agrícola.
  • Tuvieron siete hijos. Uno de ellos fue Ramón, padre de Sofía, y quien falleció hace varios años. Su madre, Ana María Awad, es de padres sirios, pero provenientes de Marmarita, un pueblo cercano a la frontera con el Líbano, por lo que también en su lado materno tiene parientes que viven en este último país.
  • Uno de los hermanos de su padre es Jorge Jottar, quien fuera campeón de tiro skeet en Alemania en 1966, y padre de Patricio, hoy presidente de CCU.
  • “Mi relación con el Líbano es de mucho cariño, porque mi papá nos hablaba siempre de la casa del abuelo, de cómo era el pueblo. Nos describía un restorán donde se hacía el kibbeh, con agua del deshielo de las montañas. Mis familiares del Líbano generalmente hablaban árabe, francés e inglés. Gente muy culta”, rememora Jottar.
  • Recibió las herencias de la comida árabe y las fiestas, en las celebraciones de Año Nuevo en el Estadio Palestino.

Trabajo gremial. Jottar es además una importante líder gremial, directora de la Asociación de Eventos de Chile. El sector fue muy golpeado por la pandemia y Jottar tuvo un rol clave para ayudar a su reconstrucción.

  • Los empresarios del rubro recibieron pocos créditos Fogape: un 15% obtuvo en promedio el 30% de un mes de ventas como crédito. Sufrieron las mayores restricciones sanitarias. Podían atender 25 personas en recintos cerrados y 50 en exteriores en las comunas en Fase 3.
  • “Si nos dan viabilidad en el corto plazo y nos permiten un aforo de 50% (4 personas por m2) con un máximo de 300 personas de aquí a enero, la industria se salva. Si no, el 95%, casi nueve mil empresas, en su mayoría pymes, va a quebrar y se perderán 50 mil empleos con contrato indefinido y 200 mil part time”, aseguró en plena pandemia.

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Quién es. Jottar atiende 120 matrimonios al años, pero debieron adaptarse a las nuevas formas sociales heredadas del covid. Por ejemplo, haciendo fiestas más pequeñas y acotadas.

  • A los seis años aprendió a cocinar con su madre. Todavía recuerda la vez en que cocinó pato y le quedó muy seco. Un desastre.
  • Su marido Jorge Daccarett, que estudió en la misma universidad, fue embajador de Arabia Saudita. Con él, Jotarr llegó a vivir recién casada a Buenos Aires, donde hizo clases de cocina.
  • En 2000 llegó como banquetera a la Casona de Las Condes. Ocho años después compró un terreno en Piedra Roja, Chicureo, que llamó la Casona de la Laguna: “Es una pasión que también es un negocio, pero no existe nadie que sea banquetera y amase una fortuna”.
  • La experiencia de la pandemia la marcó como dirigente. “La gente quiere abrazarse y volver a encontrarse con locura, y terminar con esta cosa tan poco humana que es guardar distancia del prójimo”, dijo en esa época.
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