-En una declaración pública, Amarillos criticó esta pretensión de recambio moral del Frente Amplio. ¿Esa crítica que hizo, por ejemplo, Jackson el año pasado, sobre que ellos eran superiores moralmente que la generación anterior les toca directamente siendo muchos de ustedes ex concertacionistas?

-Antes que nada, te diría que el peor cáncer de la democracia es la corrupción. La gente votó por Boric, esperando una nueva generación de políticos y así dejar atrás todos los hechos de corrupción que venían manchando nuestra democracia hace mucho tiempo. Y esa gente hoy día está sacando la siguiente conclusión: que estos que prometieron ser distintos, son iguales que los demás.

A propósito de la ex Concertación, la gente identificaba a los partidos de gobierno y oposición, que jugaron un rol muy importante a partir del año 89, con formas oscuras de hacer política. Apostaron por esta nueva generación y ahora se encuentran con que esta esta generación no estuvo a la altura del desafío que ella misma se puso.

-¿Qué te parece el giro del presidente Boric que antes dijo que no metía “las manos al fuego por nadie”, pero ahora está respaldando a la delegada de Biobío, Daniela Dresdner, y a Rodrigo Hernández, seremi de Vivienda del Maule?

-He visto que al gobierno le ha faltado temple. Porque sale a reaccionar con mucha rapidez y comete errores graves. Al oficialismo le ha faltado mesura de pensar cómo tenía que enfrentar esto y por lo mismo termina en situaciones contradictorias. Yo creo que hoy día se está echando para atrás.

-¿Qué errores visualizas?

-Primero, decir que esto era un problema de personas adultas. Segundo, plantear que este es un problema político, no legal. Y al poco andar se dan cuenta que esto no era un problema de personas adultas, sino que era un problema que implicaba a parlamentarios y autoridades de gobierno. Todo indica que va a terminar involucrando a muchas personas más. Ahí hubo dos errores grandes.

-Gonzalo Winter dijo que es imposible que un partido que crezca sea 100% probo. ¿Qué te parece a ti esa frase? Porque ustedes son un partido joven.

-Una cosa es que tú tengas dentro de tu partido gente que no es proba y otra cosa es dar por hecho que cuando un partido tiene cierta longevidad se va a transformar en una institución corrupta. De nuevo, ahí hay una confusión. Hay grandes partidos de varias décadas de vida en Europa -y también en Chile- que han sobrevivido a casos de corrupción, porque los enfrentaron.

-¿Pero tú crees que todos los partidos tienen algún grado de corrupción, en un momento de su historia?

-Todos los partidos políticos eventualmente tienen actos individuales de corrupción. Esa es la condición humana. Te podría hablar del pecado original, del lado oscuro de todos los seres humanos. Pero acá el problema es cuando la corrupción se transforma en algo sistémico. Es decir, cuando el partido entero es corrupto. Y esos partidos son sancionados primero por la opinión pública y finalmente por la ciudadanía y el electorado.

-Ahora salió otro caso de la Fundación Comprometidos, que sacó 128 millones de pesos y al parecer usó esa plata o parte de ella para la campaña del Apruebo.

-Primero se investiga, luego se juzga y al final se condena. Ahora, si son dineros que se utilizaron para la campaña, nada menos que para el Apruebo, ahí nos estamos acercando a lo sistémico. El gobierno tiene que fijar una línea que no puede ser tan errática: por una parte aparece asumiendo una actitud de comprensión; después toma una actitud de presentar querellas criminales y ahora tiene otra actitud de decir que estas personas son probas. Y mientras tanto esto se empieza a expandir.

-¿En general, cómo has visto la actuación del ministro Carlos Montes?

-Él en sus declaraciones originales se equivocó. Porque él parte diciendo que acá hay un tema de imprudencia política. Cuando aparece comprometida la subsecretaria, la apoya. Luego sale la subsecretaria. Ahora mismo están apareciendo problemas que están involucrando al ministerio en general por las adjudicaciones directas. Entonces claramente ahí el ministro se ha ido enfrentando a distintas situaciones que lo han hecho ir haciendo declaraciones que se contradicen.

-RD expulsó a Daniel Andrade y el ex seremi de Vivienda de Antofagasta, Carlos Contreras. Pero ¿ha tenido también una actitud titubeante o vacilante?

-Recuerdo a Ricardo Lagos Escobar cuando dijo que funcionen las instituciones. Vamos a investigar lo que está pasando, darle certeza a la ciudadanía de que a través de los procedimientos formales se va a llegar a la verdad. Pero nuevamente aparece el partido respaldando a la diputada Catalina Pérez y luego presentando querella.

Entonces, en el oficialismo ha habido un manejo errático. Y te insisto, esto afecta a toda una generación, entre otras cosas, por la forma como han reaccionado. Porque la gente dice: ¿esto eran los nuevos políticos que resultaron ser como los viejos políticos, que tanto criticaban?

-El contralor dijo que se iba a suspender la toma de razón sobre transferencias a fundaciones mientras no se aclare todo este problema. ¿Eso va en la dirección correcta?

-Nos parece muy buena la actitud del contralor de investigar la legalidad de estos actos. Como Partido Amarillos, estamos preocupados de que el Estado funcione. Y en materia del Ministerio de la Vivienda, queremos que esas investigaciones sean lo más rigurosas posible, pero que no entorpezcan la ejecución de políticas públicas que son fundamentales y que afectan a la gente más pobre de este país, que vive en campamentos.

-Pasando al tema de Derechos Humanos, ha habido un debate sobre el golpe. Patricio Fernández dijo que podría ser interpretado desde diferentes miradas. Lo que no podía ser interpretado y era totalmente inaceptable eran los crímenes del Estado. ¿Cuál es tu visión sobre ese tema?

-Yo haría tres comentarios. Primero, comprender no es justificar. Justificar es hacer justo algo que es objetivamente injusto. Dar un golpe de Estado es injustificable. El segundo es que tenemos que comprender por qué llegamos al 11 de septiembre, entre otras cosas, para que no volvamos a cometer los errores que nos llevaron a un enfrentamiento brutal. Un tercer aspecto es que hay dos “nunca más”. Nunca más a las violaciones a los Derechos Humanos y también nunca más a la justificación de la violencia que se dio previo al año 73.

-El Presidente Boric también recibió críticas cuando dijo que había que analizar hasta en el último detalle al Gobierno de la Unidad Popular.

-Esas acusaciones, como las que le han hecho a Pato Fernández, no son adecuadas. A Boric le dijeron “con eso, va a llegar a justificar al golpe de Estado”. Nada que ver. Piensa que el Partido Socialista durante la dictadura hizo una autocrítica y, sobre la base de eso, se produjo la renovación del PS. Y nadie puede acusar al Partido Socialista que haya justificado la violación a los Derechos Humanos.

-¿Cuál es la postura de Amarillos sobre los 50 años del golpe?

-Nos preocupa cuál es el sentido, justamente, de la conmemoración. La pregunta es: ¿queremos reconciliarnos o seguir haciendo del once una querella de un diálogo de sordos?

-¿Qué te ha parecido hasta ahora lo que está haciendo el Gobierno por este tema?

-Muy inconexo y y sin abordar la la magnitud del desafío de que un pueblo se una en torno a estos dos “nunca más”. Lo acaba de hacer Uruguay, y yo lo que vi fueron ex presidentes, todos juntos en torno a una mesa, reflexionando sobre cómo se había llegado al golpe de Estado en ese país el 27 de junio de 1973. Estaban el ex presidente Mujica con Lacalle, que son de orientaciones políticas muy distintas. Eso es lo que tenemos que hacer en Chile.

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