Con sus mechones de pelo rubio -casi blanco- y sus muecas, el de Boris Johnson es uno de los rostros más reconocibles en el mundo político de Reino Unido. Y ahora lo será aún más, luego de haber sido nombrado canciller británico. 

El político conservador de 51 años, fue uno de los líderes de la campaña para abandonar la Unión Europea.

Tras la renuncia de David Cameron al gobierno, su perfil se afianzó como el más probable para liderar el Partido Conservador, y por consiguiente, llegar a ser el próximo primer ministro británico. Sin embargo, contra todo pronóstico, informó que no se presentaría al cargo. 

Pero el pasado miércoles sorprendió cuando emergió tras dos semanas desaparecido, anunciando que la nueva primera ministra de Reino Unido, Theresa May, lo había nombrado ministro de Exteriores de su gobierno, una decisión que no ha estado exenta de la polémica. 

De cuna privilegiada, Alexander Boris de Pfeffel Johnson (con antepasados turcos, franceses y alemanes) nació en Nueva York en 1964 -tuvo ciudadanía estadounidense hasta 2006- y realizó sus primeros estudios en la famosa escuela de Eton, fundada por Enrique VII en 1440 y a la que han asistido 19 primeros ministros, incluido Cameron.

Luego, siguiendo en la misma línea, estudió los clásicos en la Universidad de Oxford. Al graduarse empezó a trabajar en una firma de consultoría, de la cual renunció a la semana por encontrar su labor "increíblemente aburrida".

Luego ingresó al periodismoy desde entonces nunca ha estado lejos de la polémica. Entró al venerable diario The Times, de donde fue despedido por inventar una cita (de su propio padrino) para un artículo. Después pasaría por el Daily Telegraph y la revista The Spectator.

Trabajó como corresponsal en Bruselas, Bélgica, donde se destacó por sus trabajos euroescépticos.

La política

En 2001 ganó un escaño al Parlamento representando a Henly, una distrito conservador del condado de Oxfordshire. Desde allí empezó a distinguirse por sus comentarios políticamente incorrectos.

Una vez asoció Papúa Nueva Guinea con "orgías, canibalismo y matanzas de líderes tribales". También describió a la ciudad inglesa de Portsmouth como "demasiado llena de drogas, obesidad, mediocridad y parlamentarios laboristas"

Pero su gran salto a las ligas mayores de la política británica lo realizóen 2008, cuando ganó la alcaldía de Londres.

Inmediatamente después tomó decisiones populares como prohibir el consumo de alcohol en el transporte público y lanzar un sistema público de alquiler de bicicletas en el centro de la ciudad. Se las conoce como "Boris-bikes" (bicicletas-Boris).

Reelecto en 2012 por otro período, estuvo al frente de unos exitosos Juegos Olímpicos ese año.

Fue por esa época que dijo a la BBC que su cargo como alcalde de Londres sería su último "gran trabajo" en la política.

Pocos le creyeron en ese momento y mucho menos cuando volvió a ganar un puesto en el Parlamento representando al distrito de Uxbrigde y South Riuslip, en Londres (según el sistema británico, para ser primer ministro o secretario hay que se parlamentario). Johnson se lanzó con vigor a hacer campaña en favor de abandonar la Unión Europea.

 

 

Publicidad