Varias niñas fueron presuntamente objeto de abusos sexuales en albergues hondureños habilitados para las víctimas de los ciclones Eta e Iota, aunque ese riesgo existe en otros centros similares de Centroamérica, denunció este viernes una organización humanitaria con sede en Panamá.

"La violencia contra las niñas en los albergues es evidente, existiendo reportes, por parte de autoridades de los centros, del gobierno y otras personas de la comunidad, de abuso sexual", advirtió en un comunicado Laura Rey, gerente de Programas de Plan Internacional en Honduras.

En ese país centroamericano hay "dos casos confirmados de abuso sexual a niñas en albergues", añadió Rey. Sin embargo, Plan Internacional, cuya sede regional está en Panamá, sospecha que hay más casos de presuntos abusos sexuales en albergues de Centroamérica.

"De acuerdo con nuestra experiencia respondiendo emergencias en todo el mundo, sabemos que existe un gran riesgo de acoso y abuso sexual contra las niñas en los albergues en toda la región", dijo a la AFP Amalia Alarcón, Gerente Regional de Programas e Influencia de Plan Internacional.

"El hecho de que incluso antes del segundo huracán en Honduras ya se hubiesen denunciado dos casos es una clara prueba de que nuevamente el guión se está repitiendo. El gran desafío es que la mayoría de estos casos no se denuncian", añadió.

Durante la primera quincena de noviembre, los ciclones Eta y Iota provocaron en Centroamérica más de 200 muertos, decenas de desaparecidos y 6,2 millones de afectados. Unas 130.000 personas, de las cuales 53.000 niños, aún permanecen en 1.200 albergues oficiales en Guatemala, Honduras y Nicaragua.

Plan Internacional considera que muchos de estos centros no cuentan con espacios preparados para que las niñas puedan asearse, ni baños diferenciados ni lugares adecuados para dormir sin miedo. "Las niñas estamos con temor a que un adulto nos viole", declaró Angie, una nicaragüense de 13 años, según un testimonio brindado por Plan Internacional a la AFP. Angie, nombre ficticio, contó como en una ocasión un adulto se le acercó para insinuarse, agarrarla de la mano e invitarla "a un hotel".

"Yo me asusté, lo empujé y salí corriendo, luego él se enfadó, me empezó a decir malas palabras y a ofenderme y me dijo que me fuera con él, pero no lo hice", señaló la menor, que denunció además que jóvenes y adultos la molestan, no la dejan dormir ni bañarse correctamente "porque siempre están ahí espiándome y me siento vigilada".

Las niñas sufren "violencia" porque "conviven con personas desconocidas" y "pueden ser excluidas" o no recibir "los víveres necesarios", de acuerdo con el testimonio la guatemalteca Patricia, de 16 años.

Publicidad