Amnistía Internacional acusó a Ankara de ser responsable y hacer caso omiso de graves violaciones de los derechos humanos en la ciudad siria de Afrín, ocupada por el Ejército turco.

Los habitantes de esta localidad, de mayoría kurda, en el norte de Siria, son víctimas de detenciones arbitrarias, la desaparición forzosa de familiares, la confiscación de propiedades, torturas y saqueos, denunció este jueves la organización defensora de los derechos humanos.

Según Amnistía Internacional, los crímenes son cometidos por rebeldes proturcos con los que el Ejército de Turquía tomó el control de la región fronteriza en enero de este año.

"Turquía es la fuerza ocupante en Afrín y, por tanto, responsable del bienestar de los civiles y de salvaguardar el derecho y la ley", dijo Lynn Maalouf, directora de investigación de Amnistía para Cercano Oriente.

AI: Turquía hace caso omiso

Según Maalouf, Turquía hace caso omiso de las violaciones de los derechos humanos cometidas por sus aliados, a pesar de que el Ejército está presente en la ciudad.

En algunos casos, grupos rebeldes habrían ocupado escuelas interrumpiendo las clases para miles de niños. Amnistía llamó a Turquía a poner fin a esos crímenes.

Tropas de tierra turcas entraron en enero en la región de Afrín para expulsar de ella a la milicia kurda Unidades de Protección Popular (YPG), que para Ankara es una filial del proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Amnistía Internacional basó su investigación, realizada entre mayo y julio, en entrevistas con 32 habitantes o ex habitantes de Afrin.

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