Un hombre ya anciano, de 82 años, comenzó a correr recién a los 66 y hoy su caso es seguido de cerca por la ciencia, debido a un fenómeno poco habitual: su organismo funciona como el de alguien de poco más de 20.
Se trata de Juan López, un corredor aficionado oriundo de Toledo que, según un estudio de la Universidad de Castilla-La Mancha, presenta una edad metabólica extremadamente baja para su edad.
De acuerdo con lo publicado por la BBC, su caso ha sido analizado durante años por investigadores que detectaron una eficiencia inusual en su organismo, particularmente en su capacidad para utilizar oxígeno y generar energía durante el ejercicio, lo que se traduce en un rendimiento físico fuera de lo común.
La historia de López en el deporte comenzó tardíamente, ya que tras jubilarse como mecánico automotriz decidió cumplir una promesa familiar y realizar el Camino de Santiago, experiencia en la que surgió la idea de comenzar a correr, principalmente impulsado por una de sus hijas.
Con el tiempo, y manteniendo una rutina constante, logró progresar hasta integrarse a grupos de entrenamiento y comenzar a competir. A los 70 años inició su etapa como atleta federado y desde entonces ha conseguido marcas relevantes en pruebas de larga distancia.
Uno de sus hitos más destacados se produjo en 2025, cuando estableció un récord mundial en los 50 kilómetros para mayores de 80 años, completando la distancia en 4 horas, 47 minutos y 39 segundos, con un ritmo que incluso supera al de muchos corredores más jóvenes.
Un anciano con un organismo fuera de lo común
El profesor Julián Alcázar, uno de los científicos que ha seguido su caso, explicó que el principal rasgo distintivo de López es la eficiencia de sus músculos a nivel cardiorrespiratorio, lo que le permite aprovechar mejor el oxígeno y retrasar la fatiga.
Este tipo de rendimiento suele estar asociado a atletas entrenados durante décadas, pero en su caso se desarrolló en la tercera edad, lo que ha despertado el interés de la comunidad científica.
A esto se suma un historial sin enfermedades graves ni lesiones importantes, además de un estilo de vida activo durante su etapa laboral.
Actualmente, los investigadores buscan entender qué factores explican este envejecimiento saludable y cómo podrían aplicarse a la población general.
Pese a su edad, López mantiene una rutina exigente: entrena entre dos y dos horas y media, hasta seis veces por semana, compatibilizando esta actividad con el cuidado de su esposa. Los domingos realiza incluso algunos entrenamientos de mayor distancia junto a otros corredores.
Aunque ha reducido su participación en competencias, continúa entrenando de forma regular. Según ha explicado, su motivación principal no es solo el rendimiento deportivo, sino mantenerse activo y conservar autonomía en su vida diaria.