Estados Unidos sufre un "racismo estructural", declaró este miércoles la Alta Comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michelle Bachelet, que además denunció lo que considera "agresiones sin precedentes" contra los periodistas en la actual crisis política.

"Las voces que reclaman el fin de los asesinatos de afroamericanos deben ser escuchadas. Las voces que reclaman el fin de la violencia policial deben ser escuchadas. Y las voces que piden el fin del racismo endémico y estructural que persiste en la sociedad estadounidense deben ser escuchadas", si el país quiere avanzar, declaró Bachelet en un comunicado.

Sus comentarios tuvieron lugar en momentos en que miles de personas en el país norteamericano desafiaron una vez más los toques de queda para manifestarse contra la violencia policial tras el asesinato de George Floyd, un afroamericano desarmado sobre el cual un oficial de policía apoyó una rodilla encima de su cuello durante varios minutos, lo que fue filmado.

Bachelet enfatizó la necesidad de un liderazgo claro y constructivo para sacar al país de la crisis. "Precisamente, en una crisis es cuando un país necesita que sus líderes condenen sin ambigüedades el racismo, para que puedan reflexionar sobre qué ha llevado al pueblo a ese punto de ebullición, para escuchar y aprender; y tomar medidas que realmente eliminen las desigualdades", señaló.

El presidente estadounidense Donald Trump condenó totalmente las brutales imágenes del incidente, pero advirtió que ante los saqueos ordenaría la salida de tropas a las calles.

La agencia de la ONU para los derechos humanos destacó este miércoles que hay "informes creíbles sobre el uso innecesario y desproporcionado de la fuerza por parte de las fuerzas del orden" en las protestas. La policía utilizó gases lacrimógenos y disparó balas de goma, así como también bolas de pimienta, contra manifestantes y periodistas, "que no representaban una amenaza inminente" para los agentes, afirmó.

Bachelet expresó además su particular preocupación ante informaciones según las cuales al menos 200 periodistas han sido agredidos o detenidos cuando cubrían las manifestaciones, a pesar de mostrar sus credenciales de prensa.

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