La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, condenó este lunes el asesinato de un jefe indígena en el norte de Brasil, en su opinión a causa del desarrollo de la explotación minera en la Amazonia, apoyada por el presidente Jair Bolsonaro. 

Emrya Waiapi, jefe de la tribu Waiapi, fue asesinado el viernes durante la invasión por parte de medio centenar de mineros, llamados "garimpeiros", a la aldea de Mariry, en el estado de Amapá.

Este "asesinato (...) es un síntoma preocupante del problema creciente de la intrusión en tierras indígenas -sobre todo en las selvas- por parte de mineros, explotadores madereros y agricultores, en Brasil", escribió Michelle Bachelet en un comunicado. 

"La política propuesta por el gobierno brasileño de abrir más zonas de la Amazonia a la explotación minera crea riesgos de inducir a incidentes violentos, intimidaciones y asesinatos como el que sufrió el pueblo waiapi la semana pasada", continuó. 

Los waiapi viven en una zona remota de la Amazonia, rica en oro, manganeso, hierro y cobre. No obstante, desde los años 1980, su territorio había sido delimitado por las autoridades para uso exclusivo de los indígenas. 

"Solicito urgentemente al gobierno brasileño a que actúe con firmeza para detener la invasión de los territorios indígenas y garantizarles el ejercicio pacífico de sus derechos sobre sus tierras", continúa la Alta Comisionada. 

Los miembros de las tribus de la selva amazónica enfrentan desde hace mucho tiempo la presión de los mineros, ganaderos y madereros, pero los militantes a favor de sus derechos subrayan que las amenazas contra ellos se han intensificado desde que Bolsonaro, quien defiende a los medios comerciales y financieros, se convirtiera en presidente de Brasil en enero.

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