El violento asesinato del profesor francés Samuel Paty -apuñalado y decapitado a plena luz del día el pasado fin de semana- ha causado una fuerte conmoción en Francia.

Sobre todo, por el origen del ataque: Paty había sido amenazado por mostrar caricaturas del profeta Mahoma durante una clase sobre libertad de expresión en una escuela cercana a París.

Y fue perseguido por un joven de origen checheno el pasado viernes, quien lo atacó con un cuchillo y lo decapitó. El atacante fue luego abatido por la policía.

El presidente Emmanuel Macron calificó la muerte de Paty de un "ataque terrorista islámico" y puso de nuevo en el mapa de la opinión pública un concepto que se viene debatiendo desde principios de año: el separatismo islámico.

"Debemos atacar el separatismo islámico. El laicismo está en los cimientos de Francia", había dicho Macron en un discurso del pasado 2 de octubre.

En esa ocasión, Macron dio a conocer la propuesta de una ley que, según el mandatario, evitaría la radicalización de las comunidades más vulnerables.

"El islamismo radical, al crear leyes por encima de las que existen actualmente en el país, es un peligro para Francia porque algunas veces se traduce en una 'contra sociedad'", agregó el presidente.

En Francia residen cerca de seis millones de musulmanes y el islam se ha convertido en la segunda religión con mayor número de fieles en la nación europea.

Pero el concepto de "separatismo", que ya ha sido ampliamente comentado en el país, también ha sido rechazado por las principales figuras del islamismo en Francia.

"La cuestión del 'separatismo' no concierne a todos los musulmanes, de ninguna manera. Lejos de considerarnos así", escribió en una columna publicada en el diario Le MondeChems-Eddine Hafiz, rector de la principal mezquita de París.

Pero ¿qué es significa exactamente el concepto de separatismo islámico que tanto se discute Francia?

Otra nación

Macron habló del asunto del separatismo poco después del ataque contra dos personas, el pasado 26 de septiembre, cerca de la antigua sede de la revista Charlie Hebdo.

La publicación, popular en Francia por su carácter irreverente y en especial por sus referencias al islam y Mahoma, se hizo mundialmente conocida después del ataque a su redacción en 2015, en el que murieron ocho colaboradores.

Ese asalto fue señalado también como un "atentado terrorista islámico".

Para Macron, el origen de estos ataques tiene una relación directa con la radicalización de ciertas áreas del país con fuerte presencia musulmana, que podría estar buscando crear una suerte de "sociedad separada" que funcione de acuerdo a sus reglas.

"El problema es la existencia de una ideología que afirma que sus propias leyes deberían ser superiores a las de la República", expresó Macron.

El mandatario francés señaló que esta forma de sectarismo a menudo se traduce en que los niños de familias radicalizadas no asistan a la escuela y en el uso de actividades deportivas, culturales y otras labores comunitarias como "pretexto para enseñar principios que no se ajustan a las leyes de la república".

El "separatismo islámico" como concepto fue presentado en medio del anuncio de una propuesta de ley que intenta fomentar el "laicismo" en distintas zonas de Francia.

El proyecto de ley, que será presentado en diciembre, incluye entre otras normas:

  • Una vigilancia más estricta de las organizaciones deportivas y otras asociaciones para que no se conviertan en un frente de radicalización.
  • El fin del programa de intercambio de imanes extranjeros que llegan a Francia.
  • La fiscalización de los métodos de financiación de las mezquitas.
  • Ciertas restricciones a la educación en el hogar.

Sin embargo, el propio presidente reconoció que el país tiene también responsabilidad en el fomento de cierto "separatismo islámico", en particular por su pasado colonial.

"Hemos creado nuestro propio separatismo en algunas de nuestras áreas. Hemos concentrado poblaciones de (inmigrantes de) los mismos orígenes, la misma religión", dijo Macron.

Eso ha llevado al aislamiento de comunidades que no se integran por completo a la sociedad francesa, sugiere el mandatario.

"Y eso ha resultado en dificultades económicas y educativas", añadió.

Rechazo al concepto

La idea de una ley para controlar la radicalización islamista y el concepto de "islamismo separatista" han sido ampliamente rechazados por varias de las principales figuras de esta religión.

Chems-Eddine Hafiz señaló en su columna que el concepto de "islamismo separatista" no aplica en absoluto "a todos los musulmanes que viven en Francia".

"Me gustaría señalarle, con el debido respeto, a aquellos círculos que buscan establecer un paralelo entre el islam y el islamismo, a aquellos que sugieren que el islam es islamismo, y viceversa, que hay una clara distinción entre la religión musulmana y la ideología islamista", anotó Hafiz.

Otros fueron mucho más allá.

"La represión de los musulmanes siempre ha sido una amenaza latente, ahora es una promesa", escribió en su cuenta de Twitter el defensor de derechos humanos Yasser Louati.

Otros colectivos decidieron reflexionar sobre el papel de distintos gobiernos sobre la profundización de la llamada "radicalización".

"Macron reconoce que el 'islam radical' (aún no definido) está echando raíces porque la República ha abandonado la cuestión social", señaló en un documento el Colectivo Contra la Islamofobia en Francia (CCIF).

Y agregó: "Y en lugar de proponer un desarrollo social, lo que hace es imponer dispositivos represivos".

Para el corresponsal de la BBC en Paris, Hugo Schofield, el discurso y la propuesta de ley no resultan una sorpresa para muchos en Francia.

"El discurso de Macron fue el fruto de muchos meses de discusiones con líderes religiosos e intelectuales, y lo están haciendo ver desde el Palacio del Elíseo como una señal de que quieren hablar abiertamente y sin vergüenza sobre estos temas", anotó Schofield.

Muchos también ven el discurso como un intento de atraer a los votantes de derecha antes de las elecciones presidenciales de 2022.

¿Y después de Paty?

Lo cierto es que tanto el concepto como la propuesta de ley hacen parte de un proceso que viene registrándose desde hace años, con normas como la prohibición de que las mujeres lleven el velo islámico en lugares públicos.

Y los hechos violentos tampoco son nuevos. De acuerdo al instituto Fondapol, desde 2015 se han registrado 290 asaltos calificados por las autoridades como "ataques islamistas".

Sin embargo, la muerte de Samuel Paty tiene un ingrediente inédito: es un maestro.

Como lo señala el analista Hugo Micheron, la educación en Francia representa la transmisión de los principios repúblicanos. Y este es un ataque directo a esa idea.

"Lo que han hecho forma parte de una guerra ideológica para contrarrestar esa transmisión y en la que Francia es vista como la fábrica de la ideología occidental", le dijo Micheron a The Economist.

Y es posible que eso sea lo que lleva Macron a endurecer su posición frente a este tema.

Esta semana comenzó con la captura de 15 personas acusadas de haber incitado o participado en la muerte del docente. También se anunció la expulsión de 231 residentes extranjeros a los que el gobierno acusó de "radicalización".

"Me temo que se han apresurado a tomar una cantidad de decisiones. Es 'vamos a hacer estas redadas', y luego no tienen nada que ver con la investigación real. Parece que estas son expediciones punitivas, como una especie de ajuste de cuentas", le dijo al diario The New York Times el politólogo francés Rachid Benzine.

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