"La Madame del Amazonas" es como se conoce a la banda de "la Tigresa", "el Tigrillo" y "el Caimán", los sobrenombres de los líderes de una organización que se dedicaba a la explotación sexual de niñas y adolescentes entre Colombia, Brasil y Perú.

Este jueves, el gobierno colombiano anunció la detención de los tres después de seis meses de investigación y "más de 1.400 horas" de escuchas interceptadas.

El golpe a esta banda criminal contó con el apoyo del Servicio de Seguridad Diplomático estadounidense (DSS, por sus siglas en inglés).

El sobrenombre de "la Madame" surgió en 2018, después de la detención de Liliana del Carmen Campos Puello, quien llevaba ese alias y está acusada de ser una de las mayores proxenetas de menores en Cartagena.

"La investigación nació gracias a la denuncia de una de las madres de las víctimas, quien nos contó lo que había sucedido", señaló el director de la oficina de Migración de Colombia, Christian Krüger.

En un comunicado enviado a BBC Mundo, el organismo añade que su despacho contó con el apoyo de autoridades peruanas para identificar cómo funcionaba la organización.

"Iniciamos toda una investigación que hoy nos permite librar del flagelo de la trata a las comunidades indígenas", indica el mensaje.

A los detenidos se les acusa de tráfico de migrantes, trata de personas, inducción a la prostitución y demanda de explotación sexual con menores.

¿Cómo funcionaba?

De acuerdo con los informes oficiales, "la Tigresa", "el Tigrillo" y "el Caimán" operaban desde Puerto Nariño, una ciudad en el departamento del Amazonas en sur de Colombia y cerca de la frontera con Brasil y Perú.

"Los sindicados responden a los nombres de William Ramón Veloza Souza, alias "El Caiman" o "Tis-Tis"; Leonarda Camara Pizango, alias "la Tigresa"; y Zenon Peña Camara, alias "El Tigrillo", señala el reporte de Migración

El apodado como "el Caimán" era el "reclutador" del grupo, mediante regalos y engaños con los que atraía a niñas y adolescentes.

"En ese momento entraba en acción "la Tigresa" quien, ganándose la confianza de las menores, se encargaba de enviarlas desde el municipio de Puerto Nariño hacia las ciudades de Iquitos y Pucallpa, en Perú, donde eran explotadas laboral y sexualmente", relata el boletín de Migración.

La banda de "la Madame" llegó a gestionar documentos de identidad peruanos para sus víctimas y así evitar conflictos legales.

Explotación sexual en Colombia

En julio de 2018, casi una veintena de personas fueron arrestadas en un operativo considerado como la "mayor acción contra la explotación sexual de menores" en la turística ciudad de Cúcuta.

Las autoridades colombianas estiman que al menos 250 niñas y adolescentes eran abusadas sexualmente. En total se realizaron 13 allanamientos, siete registros policiales y el seguimiento a cinco hoteles.

Las menores eran "ofrecidas" en las calles, por catálogo en hoteles e incluso como parte de fiestas sexuales en lujosas embarcaciones, según los reportes policiales.

El comunicado emitido entonces por la Fiscalía añadía que "muchas de las víctimas identificadas en las investigaciones son migrantes venezolanas en estado de vulnerabilidad".

En Colombia el trabajo sexual no es una actividad ilegal, sin embargo la explotación y la trata de personas mantiene a las autoridades preocupadas.

La Dirección de Investigación Judicial e Interpol de este país (Dijin) difunde mensajes periódicamente alertando a la población por posibles engaños que pueden derivar en secuestros, desapariciones forzadas o violaciones.

El director de Migración Colombia, Christian Krüger, indicó que los recién detenidos pueden obtener condenas "de hasta 37 años".

"Hoy le podemos dar tranquilidad a la ciudadanía de que estas personas están tras las rejas", concluyó.

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