A la quiebra.

Los Boy Scouts de Estados Unidos (BSA, por sus siglas en inglés), una de las mayores organizaciones juveniles del país, se declaró este martes en bancarrota en medio de las numerosas demandas por abuso sexual contra miembros del grupo y de la caída del número de asociados.

La organización defiende que declararse en quiebra le permitirá crear un fideicomiso para compensar a las víctimas de estas agresiones.

La decisión provoca, no obstante, que los litigios civiles presentados contra BSA queden suspendidos.

"BSA se preocupa profundamente por todas las víctimas de abusos y muestra sus sinceras disculpas a cualquiera que sufrió daños durante su periodo en el movimiento Scout", manifestó el director ejecutivo de la organización, Roger Mosby, en un comunicado.

"Nos indigna que hubiera momentos en los que ciertas personas aprovecharon nuestros programas para hacer daño a menores inocentes", añadió.

La declaración de BSA se acoge al Capítulo 11 del Código de Bancarrotas estadounidense, que permite al grupo seguir operando y pagar a sus acreedores con el tiempo.

Esta herramienta, además, autoriza a la organización a llevar todas las demandas a una sola corte y tratar de negociar un acuerdo, en lugar de usar sus fondos para combatir caso por caso en los tribunales.

Paul Mones, que representa a cientos de hombres que aseguran que sufrieron abusos en su época de Scouts, consideró que la bancarrota "es el resultado de décadas de encubrimiento de abusos por parte de los Boy Scouts y los adultos que lo lideran".

"Insostenible"

"Pese a que somos conscientes de que nada puede deshacer el trágico abuso que las víctimas han sufrido, creemos que el proceso del Capítulo 11 -con la estructura fiduciaria propuesta- proveerá una compensación equitativa a todas las víctimas mientras mantenemos la importante misión de BSA", subrayó Mosby.

En documentos presentados ante el tribunal de bancarrota, BSA señaló que el coste de defender y resolver las demandas de abuso sexual "se ha vuelto insostenible", con un total de más de US$150 millones en acuerdos y gastos legales desde 2017, según The Wall Street Journal (WSJ).

El grupo posee 261 consejos que gestionan a las llamadas tropas locales y sus propios activos, entre ellos, propiedades en diversos estados, recoge este medio, que ha cubierto extensamente la crisis de BSA.

Además de compensar a los demandantes, la bancarrota también busca proteger precisamente a estos consejos locales, que poseen el 70% de todos los activos de BSA, analiza el periódico.

En su comunicado, el grupo apuntó que los consejos, que son entidades legales separadas y financieramente independientes de la organización nacional, no se declararon en quiebra.

Determinar el valor de los activos de los Boy Scouts, no obstante, es complicado, según recogen medios estadounidenses.

La organización nacional los valoró en su informe anual más reciente, de 2018, en US$1.500 millones, pero luego están los consejos locales que cita el WSJ.


Boy Scouts de Estados Unidos

  • Una de las mayores organizaciones juveniles del país.
  • Fundada en 1910.
  • Casi 2,2 millones de miembros, de edades comprendidas entre los siete y los 21.
  • Casi un millón de voluntarios en consejos locales por todo Estados Unidos.
  • Entre los expresidentes de la organización se incluyen personalidades como el exsecretario de Estado Rex Tillerson o el exsecretario de Defensa Robert Gates.

Otras organizaciones sin ánimo de lucro que enfrentan múltiples acusaciones de abuso sexual, como la Iglesia Católica o la Federación de Gimnasia de EE.UU. (USA Gymnastics), también han buscado protección a través de la quiebra en los últimos años.

Los "archivos"

BSA se enfrenta a cientos de denuncias sobre abuso sexual en diversos estados del país contra miembros o voluntarios del grupo.

El grupo ha mantenido desde hace años un registro interno detallando décadas de supuestos abusos por parte de casi 8.000 "perpetradores", según revelaron medios estadounidenses el pasado mes de abril.

El dato corresponde a agresiones que habrían ocurrido a lo largo de siete décadas, según informó entonces el abogado Jeff Anderson, especialista en este tipo de delito.

Anderson reveló que las cifras procedían de un testimonio que ofreció durante un juicio en enero pasado la doctora Janet Warren, una profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia, quien durante cinco años estuvo contratada por los Scouts para que hiciera una evaluación de cómo la organización había manejado los casos de abuso sexual entre 1944 y 2016.

En ese período, Warren, según Anderson, pudo haber tenido acceso a unos polémicos registros de los BSA, conocidos como "los archivos de la perversión".

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