Son ellos los que mueven la madeja de las relaciones con Rusia. Y también, los que hacen que la embajada y los consulados funcionen.

Pero, ¿por qué tantos?

Las preguntas surge luego que el presidente ruso, Vladimir Putin, ordenarael domingo la expulsión de 755 trabajadores de laembajada de Estados Unidos en su país a partir del próximo 1 de septiembre.

Putin anunció que el personal diplomático se reduciría a 455 (el mismo que existe en la legación rusa en Washington) luego que el Congreso estadounidense aprobara la pasada semana un nuevo de paquete de sanciones contra Moscú.

Por el cálculo del presidente ruso, serían ahora 1.210 empleados, contra los 490 que tuvo Rusia en Estados Unidos hasta finales de año, cuando 35 de ellos fueron expulsados por supuestamente influir en las elecciones presidenciales de 2016.

La cifra parece alta a primera vista, pero tiene sentido para la Casa Blanca y para aquellos que controlan la cuerda floja de las tensas relaciones entre los dos países.

Áreas de cooperación

Para la corresponsal de la BBC en Washington Tara McKelvey, el número de empleados se explica, en parte, en el hecho de que Estados Unidos y Rusia han aumentado a través de los años sus áreas de cooperación.

Estos abarcan disimiles cuestiones, desde el comercio hasta el sector militar, en el que ambos países coordinan el combate a grupos extremistas, el control de armas nucleares o el tema de la violencia en Siria.

Pero está también la participación bilateral en iniciativas agrícolas, científicas y de salud pública, que se extienden hasta programas de protección de la fauna silvestre rusa o el estudio de enfermedades infecciosas.

Además, explica McKelvey, Estados Unidos exporta miles de millones de dólares en productos a Rusia cada año y esto pasa también, en alguna medida, por el trabajo de la representación diplomática.

Servicio consular

Las labores diplomáticas de Estados Unidos en Rusia no se limitan a Moscú, sino que se extienden a otras ciudades como Vladivostok, San Petersburgo y Ekaterimburgo.

Desde esas ciudades, los servicios consulares estadounidenses procesan las solicitudes de visados y también realizan las tareas de monitoreo de actividades rusas y la redacción de cables e informaciones diplomáticas en áreas de derechos humanos, trabajo y otros asuntos.

Y están también, como en casi todas las embajadas del mundo, los responsables de las tareas de inteligencia y espionaje.

Nadie sabe cuántos son

Pero estos últimos nadie sabe en realidad cuántos son, aunque dadas la histórica crispación entre los dos países, se estima que el número es significativo.

Angela Stent, experta de la Universidad de Georgetown que trabajó como oficial de inteligencia de Estados Unidos, dijo a la BBC que el número de agentes de la CIA o de otras agencias de seguridad en la embajada de Moscú es un gran misterio.

"Nadie lo sabe", afirmó.

McKelvey asegura que, además de los que trabajan con información de inteligencia, está también el personal encargado de lidiar con el tema de la intervención de Moscú en las elecciones y de negociar soluciones a la invasión rusa a Ucrania de 2014.

Pero el número de estos grupos, en cualquier caso, es reducido.

De hecho, es información pública que los trabajadores de la embajada son, en su mayoría, ciudadanos rusos.

Soporte de la embajada

Un informe del Departamento de Estado de 2013 indica que, para esas fechas, de las 1.279 personas que trabajaban en la embajada, 934 eran locales.

Son ellos el soporte técnico de la sede diplomática, quienes ayudan a organizar eventos, procesar visas, arreglar ordenadores y mantener el lugar en funcionamiento.

Es a ellos a quienes el anuncio de Putin les puede traer mayores preocupaciones.

Si Obama expulsó a diplomáticos de alto rango en diciembre, la medida de Putin parece orientarse a empleados comunes.

"Estas personas perderán sus empleos", dijo a la BBC Yuval Weber, un miembro del Wilson Center en Washington.

Pero la repercusión no terminará ahí.

McKelvey cree que también podría llevar a que los ciudadanos rusos presenten más dificultades para obtener visas para sus viajes a Estados Unidos.

Actualmente, la demora en el trámite oscila entre las dos y las cinco semanas.

Con el personal reducido, tomará seguramente mucho más tiempo.

Publicidad