La epidemia de coronavirus en Estados Unidos ha entrado en una "nueva y peligrosa fase".

Así lo advirtió la doctora Deborah Birx, coordinadora del grupo de trabajo de la Casa Blanca contra la covid-19.

La enfermedad está "extremadamente extendida" en el país y actualmente supone una amenaza mayor que cuando comenzaron los primeros brotes, a principios de año, dijo Birx el domingo.

Hasta este 3 de agosto, EE.UU. había registrado el mayor número de casos y muertes atribuidas al coronavirus de todo el mundo.

Según el recuento de la Universidad Johns Hopkins, la primera economía mundial ha confirmado más de 4,6 millones de contagios y 155.165 muertes.

A nivel mundial, se han contabilizado más de 18 millones de casos y más de 690.000 fallecimientos hasta este 3 de agosto.

¿En qué consiste la "nueva fase"?

Hay una clara diferencia que marca esta nueva etapa en la que ha entrado Estados Unidos: las zonas afectadas.

Ya no solo son las zonas urbanizadas las más golpeadas, sino múltiples y diferentes áreas por todo el país.

"Esta epidemia ahora mismo es diferente y está más extendida. Y es tanto rural como urbana", destacó el domingo Birx en el programa State of the Union, de la cadena CNN.

Birx lanzó una advertencia a las comunidades rurales por el escepticismo que mostraron algunas de ellas a la llegada del virus a sus zonas.

"A todo aquel que vive en un área rural: no eres inmune ni estás protegido contra este virus", espetó.

La asesora de la Casa Blanca insistió en la necesidad de portar mascarilla, incluso dentro de la propia vivienda si hay personas de riesgo y se está en una zona donde se haya producido un brote.

También manifestó su preocupación por la gente que se está yendo de vacaciones a puntos con un alto número de casos, haciendo referencia a las visitas que ha realizado a 14 estados en las últimas tres semanas.

"A medida que viajaba por el país, vi a todo Estados Unidos moviéndose (...) Si usted ha decidido irse de vacaciones a un lugar muy afectado, necesita volver y proteger a aquellos con comorbilidades y asumir que está contagiado".

La epidemia de coronavirus en Estados Unidos ha avanzado durante estos últimos meses, especialmente en estados del sureste y medio oeste.

Si en marzo y abril, Nueva York y Nueva Jersey, en la costa este, eran los puntos más vapuleados por el virus, en las últimas semanas se han dado preocupantes aumentos de casos y muertes en California, Florida o Texas.

"Nosotros subimos mucho cuando el área metropolitana de Nueva York era el epicentro del brote. Luego las curvas comenzaron a descender de vuelta, pero no como sucedió en otros países (...) Nunca llegamos a descender a un punto realmente bajo", explicaba el 30 de julio Anthony Fauci, el científico jefe del equipo especial contra el coronavirus de la Casa Blanca, en entrevista con la BBC.

"Cuando levantamos algunas restricciones con el objetivo de reactivar la economía en ciertas regiones del país, algunos estados del sur como Florida, Texas, Arizona o el sur de California empezaron a sufrir contagios. Entonces la base pasó de 20.000 casos diarios, a 30.000, 40.000, 50.000, 60.000 e incluso 70.000 pacientes diarios", añadió.

Desde entonces, la mayor preocupación del gobierno es controlar esa situación pero también la de otras regiones que parecen empezar a atravesar lo que pasaron los estados del sur, puntualizó el experto.

Según datos recopilados por The New York Times, el país registró más de 1,9 millones de nuevos contagios en julio, cerca del 42% de los más de 4,5 millones de casos confirmados en todo el país desde que comenzó la pandemia y más del doble que cualquier otro mes.

Expertos en salud pública que vinculan el aumento de casos con la reapertura temprana han pedido nuevas medidas, si bien también continúan los llamados para seguir por el camino de la "nueva normalidad", entre ellos, por parte del propio presidente.

Trump insiste en que el repunte de casos se debe al aumento en el número de pruebas realizadas y aboga por reabrir los colegios próximamente.

"Gran parte de nuestro país está muy bien", aseguró Trump la noche del domingo, en claro contraste con la opinión manifestada por su asesora.

Disputa política

El presidente fue más allá este lunes y criticó abiertamente las declaraciones de Birx en televisión y calificó su intervención de "patética".

Trump consideró que Birx había cedido a la presión por parte de los demócratas, en referencia a las críticas que trascendieron contra la doctora.

"Deborah mordió el anzuelo y nos golpeó. ¡Patético!", señaló el mandatario en Twitter este lunes.

La líder demócrata en el Congreso, Nancy Pelosi, criticó a Birx por su supuesta disposición a adaptar su mensaje para conseguir el apoyo de Trump.

"Creo que el presidente está difundiendo desinformación sobre el virus y que ella es su responsable, así que no tengo ninguna confianza", señaló Pelosi en la cadena ABC.

Birx, por su parte, ha defendido que sus decisiones siempre se han basado y se basan en la ciencia.

Mientras continúa la disputa política, una nueva proyección de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) estima que el número de muertos por la crisis del coronavirus puede superar los 180.000 en el país para el 22 de agosto.

Y la sociedad sigue dividida en torno a la crisis, con cuestiones como portar una mascarilla, una práctica que los expertos recomiendan encarecidamente para frenar la propagación del virus pero que en Estados Unidos se ha convertido en un asunto extremadamente politizado.

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