El periodista ruso Dmitry Muratov, ganador del Premio Nobel de la Paz en 2021, denunció este jueves que fue atacado a bordo de un tren con pintura roja mezclada con acetona solvente.

"Me arden terriblemente los ojos", dijo el editor de Novaya Gazeta, el periódico liberal ruso que detuvo sus operaciones luego de una el gobierno de Moscú le hiciera una advertencia por su cobertura de la guerra en Ucrania.

De acuerdo con su versión de los hechos, un hombre le gritó antes de verter la pintura sobre él.

"Muratov, esto es por nuestros muchachos", aseguro que le dijo, en aparente alusión a las bajas rusas en la guerra de Ucrania..

Novaya Gazeta es conocida por ser muy crítica con las autoridades rusas.

El mes pasado, anunció que suspendería sus operaciones "hasta el final de la operación militar especial de Rusia" en Ucrania, el término oficial que el Kremlin exige a los medios de comunicación locales usar para referirse a la guerra.

Cualquier publicación que describa las acciones de Rusia en Ucrania como una "guerra" se enfrenta a fuertes multas o cierres.

Qué pasó

Según contó Muratov, el incidente ocurrió el jueves en un tren que cubría la ruta Moscú-Samara.

Las imágenes de las secuelas del ataque se publicaron en el canal Telegram de Novaya Gazeta Europa.

La versión europea del medio ha sido lanzada por un equipo de periodistas fuera de Rusia y publica artículos en diferentes idiomas.

Muratov fue co-galardonado con el premio de la paz en 2021 en reconocimiento a su lucha para defender la libertad de expresión en Rusia.

Desde el comienzo de la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero, las restricciones a la información han sido cada vez más severas en el país y el acceso a casi todos los medios independientes está bloqueado o limitado.

Rusia también prohibió Facebook, Instagram y Twitter en el país.

Varios activistas y periodistas rusos que se han pronunciado en contra de la invasión de Ucrania por parte de su país han sufrido recientemente actos de vandalismo en sus hogares por parte de desconocidos.

Desde que comenzó la guerra, la vida de quienes se oponen a ella se ha vuelto cada vez más difícil en Rusia.

El gobierno ha aprobado una ley que amenaza con 15 años de prisión a las personas que difundan información "falsa" sobre la guerra.

El presidente Vladimir Putin y otros políticos han descrito cualquier oposición a la guerra como una traición al país.

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