Se habían casado hacía poco más de una semana, aunque llevaban viviendo juntos 15 años.

Natalia Jiménez y Rodrigo Monsalve, ambos bogotanos, vivían en Santa Marta, en la región del Caribe, donde Natalia trabajaba en un proyecto ecologista en la región y Rodrigo era estudiante de antropología y un reconocido DJ de esa ciudad.

El viernes en la tarde, camino al norteño departamento de la Guajira donde tenían la intención de celebrar su luna de miel, primero con una cena con amigos, fueron interceptados en la carretera por sujetos desconocidos.

El lunes, 23 de diciembre, sus cuerpos fueron encontrados con las cabezas encapuchadas, las manos atadas y con tiros de gracia.

Sus muertes han causado conmoción en las redes sociales donde la etiqueta #NataliayRodrigo es tendencia.

No sólo se lamentan del funesto hecho en la época navideña sino resaltan la inseguridad bajo la que viven los trabajadores sociales e investigadores ambientalistas en zonas de conflicto en Colombia.

En la zona por la que viajaban, entre los departamentos de Magdalena y Guajira, en el norte de Colombia, ha habido un recrudecimiento de la violencia, tanto delincuencial como paramilitar.

El alcalde de Santa Marta, Rafael Martínez, ofreció una recompensa de 50 millones de pesos, unos US$15.000, por información que conduzca a los autores del crimen.

Otros funcionarios reaccionaron en Twitter, como el senador Fabián Catillo Suárez.

"Cuelguen o los matamos"

La tarde en que desaparecieron, Natalia Jiménez y Rodrigo Monsalve viajaban en una camioneta rumbo a la localidad de Palomino, en el departamento de la Guajira, por la troncal del Caribe.

Natalia se encontraba en comunicación telefónica con su padre, cuando fueron interrumpidos de manera abrupta por amenazas que se podían escuchar al otro lado de la línea.

"Mi hija hablaba normal conmigo a eso de la 5:30 p. m. cuando de repente gritó porque alguien le dijo que colgara el celular o la mataba", relató Jairo Jiménez, citado en el diario El Tiempo.

A partir de entonces no se supo más. Una cámara de seguridad había registrado el paso de la camioneta por uno de los peajes, pero no se encontraron más imágenes pues, debido a un corte de luz, otras cámaras no estaban funcionando.

Durante tres días no hubo noticias de ellos hasta que el lunes 23 de diciembre las autoridades encontraron los cuerpos de la pareja con capuchas en la cabeza, atados de manos, con signos de tortura.

"Al parecer fueron asesinados con tiro de gracia", informó el comandante de la Policía Metropolitana de Santa Marta, coronel Gustavo Berdugo.

El comandante indicó que no se han encontrado ni la camioneta ni las pertenencias de las víctimas, lo que lo hace pensar que el crimen fue perpetrado por grupos delincuenciales que operan en esa zona y señaló a la organización criminal de ´Los Pachencas´ como posibles autores del crimen, aunque no descarta otras hipótesis.

Natalia Jiménez, antropóloga de 35 años, trabajaba para la Fundación Natura, donde dirigía el proyecto Magdalena-Cauca Vive, enfocado en la conservación de la cuenca de los ríos Magdalena y Cauca.

Rodrigo, por su parte, era un estudiante de antropología de 40 años, que también era conocido como DJ en Santa Marta.

Aunque la Fundación Natura emitió un comunicado en el que afirmó que ni la organización, ni la ecóloga habían recibido alguna amenaza, no es el primer hecho de esa naturaleza que se registra en la zona.

Uno de ellos es la muerte de otro ambientalista ocurrida a comienzos de año, según informa el diario El Espectador. Se trataba de Wilton Fauder Orrego León, contratista de Parques Nacionales, quien recibió dos disparos de arma de fuego a manos de desconocidos y luego murió.


 

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