En muchos países occidentales no se puede fumar en bares y restaurantes, pero Austria se resiste a seguir ese camino.

Bajo una ley aprobada en 2015, una prohibición total debía entrar en vigencia en el país alpino a partir de mayo.

Pero el nuevo gobierno de coalición entre los conservadores y el ultraderechista Partido de la Libertad acaba de cancelar la medida.

El cambio fue impulsado por el líder del Partido de la Libertad y actual vicecanciller austríaco, Heinz-Christian Strache, quien el mes pasado le dijo al Parlamento que una prohibición absoluta atentaba contra la libertad de decidir.

Según Strache, quien es fumador, los restaurantes deben poder decidir si quieren tener secciones para fumadores donde "un ciudadano tenga la posibilidad de decidir si disfrutar o no de un cigarrillo, una pipa o un puro junto a su café".

Pero la decisión ha sido duramente criticada por el sector salud de Austria, con el Dr. Manfred Neuberger, profesor emérito de la Universidad Médica de Viena, calificándola de "desastre para la salud pública".

"Es una decisión irresponsable y una victoria para la industria del tabaco. El nuevo gobierno acaba de hacer de Austria el cenicero de Europa", declaró.

Según Neuberger, Austria ya tiene tasas "vergonzosamente altas" de jóvenes fumadores, "especialmente si se las compara con otros países con ingresos altos".

Y un estudio de 26 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD) de 2013 encontró que Austria sigue teniendo la mayor prevalencia de fumadores entre niños de 15 años, una posición que ocupa desde 1994.

Por ello, asociaciones médicas y de lucha contra el cáncer han lanzado una petición pidiéndole al gobierno que reconsidere.

"No comprendemos por qué el gobierno quiere dar un paso atrás y permitir que se fume (en bares y restaurantes), dijo el Dr. Thomas Szekeres, presidente de la Cámara de Doctores de Austria y de Viena.

"Se sabe que fumar causa severos ataques cardíacos y cáncer y también que en los países donde está prohibido fumar en bares y restaurantes los empleados están protegidos y toda la población es más saludable", agregó.

Tradición

Muchos de los famosos cafés del centro de Viena ya no permiten fumar, en parte anticipando la prohibición, en parte por causa del turismo.

Pero otros locales siguen estando llenos de humo.

Bajo la actual legislación, los restaurantes más grandes deben tener áreas separadas para fumadores y no fumadores, pero la regla que ordena mantener cerradas las puertas entre ambas áreas a menudo es ignorada.

Y los establecimientos más pequeños pueden elegir si permitir fumar o no.

En el Kleines Café, por ejemplo, hay un cenicero en todas las mesas de mármol y el aire es azul por causa del humo del tabaco.

Peter Noever, un parroquiano, dice que Viena tiene por costumbre echar para atrás el reloj.

"Los vieneses creen que son súper especiales y fumar es parte importante de nuestra cultura", dice.

"Yo era un gran fumador pero no fumo desde hace al menos 15 años. Fumé tanto que ya no puedo fumar", cuenta.

"Pero me gustan los fumadores, son más humanos" admite el exfumador.

Separados por el humo

Peter Dobcak, de la Cámara de Comercio de Viena, dice que está a favor de suspender la prohibición, pero admite que hay divisiones entre los dueños de restaurantes.

"Los restaurantes de más nivel están a favor de la prohibición. Pero los bares, discos y clubs en su mayoría están a favor de fumar porque la ley obliga a la gente a fumar en la calle y eso causa ruido, lo que en la noche es un problema", explica.

Café Hummel, en el elegante octavo distrito de Viena, decidió convertirse en un espacio libre de humo hace un año.

Su dueña, Christina Hummel, dice que sus ventas se redujeron un 5% cuando prohibió los cigarrillos. Pero ahora se está enfocando en nuevos clientes, más jóvenes.

"El lado positivo es que ahora nos visitan más familias, que vienen a tomar el desayuno con sus hijos. Tenemos el gran reto de cambiar nuestro concepto de negocio", apunta.

La opinión de los asistentes a su café también está dividida. Gerhard Lammerer, un visitante habitual que no fuma, dice estar en contra de la prohibición.

"Siempre va a haber gente que fuma. ¿Por qué no dejar las cosas como están? ¿Por qué tenemos que ponernos más estrictos y prohibirlo? Antes la gente fumaba los cigarrillos más fuertes hasta que cumplían 90", explica.

Pero otros no podrían estar más en desacuerdo.

"Creo que la prohibición es la medida correcta", dice Christoph Riemekasten. "El aire es mejor. En otros países no hay problemas con la prohibición de fumar, solo en Austria", afirma.

Leo Lukas, un artista de cabaret, coincide.

"Yo mismo fui fumador por más de 30 años, y todavía hay algunas noches en las que fumo", admite.

"Pero estoy absolutamente a favor de la prohibición, porque la calidad del aire es mucho mejor. Incluso en un café tradicional como este. Me encanta. De verdad es mucho mejor".

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