Un grupo de senadores estadounidenses dice que este 6 de enero se negarán a certificar la victoria electoral de Joe Biden, a menos que el Congreso forme una comisión para investigar un presunto fraude en las elecciones presidenciales de noviembre.

Este 6 de enero es la fecha en la que el Congreso sufragará para certificar los votos del Colegio Electoral de EE.UU. que le dieron la victoria al demócrata Biden frente al republicano Donald Trump. El Colegio Electoral confirmó en diciembre el triunfo de Biden por 306 votos electorales frente 232.

El 20 de enero será la investidura, en la que el nuevo presidente y la vicepresidenta, Kamala Harris, prestarán juramento.

Los 11 senadores y senadores electos, encabezados por Ted Cruz, quieren un plazo de 10 días antes de la certificación para auditar las acusaciones infundadas.

Pero se espera que la medida fracase y que la mayoría de los senadores respalde a Biden en la votación del 6 de enero.

Donald Trump, el actual presidente, se ha negado a aceptar su derrota, alegando repetidamente que hubo fraude en las elecciones, aunque sin proporcionar ninguna evidencia.

Varios tribunales de EE.UU. han rechazado sus esfuerzos legales para anular los resultados.

¿Qué quieren los aliados de Trump?

En un comunicado difundido este sábado, los 11 senadores encabezados por Ted Cruz, de Texas, dijeron que la elección de noviembre había registrado "acusaciones sin precedentes de fraude electoral, violaciones y aplicación laxa de la ley electoral y otras irregularidades en la votación".

Citando un precedente de 1877, año en que se formó un comité bipartidista para investigar las elecciones después de que ambas partes reclamaran la victoria en tres estados, instaron al Congreso a nombrar una comisión para una "auditoría de emergencia de 10 días de los resultados electorales en los estados en disputa".

"Una vez completada, los estados individuales evaluarían los hallazgos de la comisión y podrían convocar una sesión legislativa especial para certificar un cambio en su voto, si fuera necesario", dijeron.

Sin embargo, reconocieron que era poco probable que su oferta tuviera éxito. "No somos ingenuos. Esperamos que la mayoría, si no todos los demócratas, y quizás más de unos pocos republicanos, voten de otra manera", dijeron.

Esta medida es independiente de la del republicano Josh Hawley, senador de Misuri, quien también dijo que rechazará el resultado del Colegio Electoral por preocupaciones sobre la integridad electoral.

Un grupo de republicanos en la cámara baja del Congreso, la Cámara de Representantes, también planea impugnar los resultados de las elecciones.


Análisis de Anthony Zurcher, corresponsal de la BBC en América del Norte

Con al menos una docena de senadores republicanos planeando desafiar los resultados de las elecciones en el Congreso, está claro ahora, si no lo estuvo desde antes, que el corazón del partido Republicano sigue estando puesto en los esfuerzos de Donald Trump para revertir su derrota presidencial.

El esfuerzo será inútil, dada la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, pero el objetivo de muchos de estos políticos no es lograr un golpe de suerte milagroso para el presidente. Se trata, en cambio, de ganarse el favor de la base leal de Trump.

Los senadores están apostando a que el camino hacia el éxito en el partido Republicano seguirá pasando por Trump y sus fieles, cuyo apoyo podría ser invaluable para senadores con ambiciones presidenciales, como Ted Cruz o Josh Hawley, o para aquellos preocupados por la posibilidad de que pudieran ganarse la oposición de los políticos pro Trump en las futuras primarias.

Esta no es la primera vez que miembros del Congreso consternados por el resultado de una elección presidencial se oponen al ceremonioso conteo de los votos del Colegio Electoral. Sin embargo, será la mayor revuelta de este tipo en casi siglo y medio.

Es una señal de que el rencor partidista en EE.UU., exacerbado por la lucha de Trump por aferrarse a la presidencia, no desaparecerá pronto.


¿Qué pasará el seis de enero?

Las objeciones al conteo electoral deben ser respaldadas por un miembro de la Cámara de Representantes y un miembro del Senado y ser evaluadas por los legisladores en un debate de dos horas, seguido de una votación.

Pero para que los votos electorales sean rechazados, una mayoría en ambas cámaras debe apoyar la objeción. Este escenario se considera casi imposible, ya que los demócratas tienen mayoría en la Cámara y algunos republicanos en el Senado ya han dicho que no cuestionarán los resultados.

Los principales republicanos han dicho que el papel del Senado en la certificación de las elecciones es en gran parte ceremonial y no debería ser una oportunidad para un debate más prolongado sobre el resultado.

El líder de la mayoría del Senado, Mitch McConnell, ya ha reconocido la victoria de Biden y ha pedido a otros republicanos que no se opongan.

La decisión de algunos republicanos de desafiar su liderazgo indica una división creciente dentro del partido, dice la corresponsal de la BBC en Washington D.C., Lebo Diseko.

El equipo de Biden no ha respondido al último intento para oponerse al resultado de las elecciones. Pero la portavoz de Biden, Jen Psaki, calificó la iniciativa de Hawley como una "bufonada".

"El pueblo estadounidense habló de manera contundente en esta elección y 81 millones de personas votaron por Joe Biden y Kamala Harris", dijo.

"El Congreso certificará los resultados de las elecciones como lo hace cada cuatro años".

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