Cuando entras a la escuela Park Slope Collegiate en Brooklyn, Nueva York, te encuentras de pronto con los detectores de metales: hay que pasar obligatoriamente por ellos, con policías vigilando, como si fueras a abordar un avión.

Ese tipo de máquinas está en decenas de colegios de la ciudad, para evitar el ingreso de armas, pero motivaron una de las primeras batallas que Jill Bloomberg, la directora de esa escuela pública secundaria con una mayoría de alumnos latinos y negros, libró con el departamento de educación de Nueva York.

"No creo que nuestros estudiantes precisen pasar por detectores de metales cada vez que vienen a la escuela", dice Bloomberg, afirmando que el control se aplica desproporcionadamente en centros donde asisten más jóvenes de color.

"Criminalizan a nuestros estudiantes", agrega esta exprofesora de historia de 53 años en una entrevista con BBC Mundo. "Cuando entras a otras escuelas, confían en los chicos".

Sus críticas fueron compartidas por alumnos y docentes de Park Slope Collegiate.

En los corredores de la escuela pintaron murales coloridos que retratan a jóvenes ante los detectores, con carteles que dicen cosas como "no más escáners" o "estudiantes no sospechosos".

Pero ese no ha sido el único cuestionamiento de Bloomberg a sus jefes.

También preguntó por qué había dinero para instalar cámaras de seguridad en la escuela, pero faltaba para poner enchufes en las aulas o cisternas en los baños.

Denunció lo que ella considera el "racismo" de un sistema educativo que perjudica a los jóvenes latinos y negros, apoyó protestas de docentes, estudiantes y padres, y reclamó mayor equidad en la asignación de recursos a diferentes escuelas.

Y en marzo Bloomberg descubrió que el departamento de educación había le abierto una investigación.

¿El motivo?

Una denuncia indicando que promovía el comunismo en su escuela.

"Estaba obligado"

Bloomberg fue específicamente acusada por un querellante confidencial de ser miembro del Partido Laboral Progresista, autodefinido como comunista, y de reclutar estudiantes para esa organización.

Nick Paolucci, un portavoz del departamento jurídico de la ciudad de Nueva York, le dijo a BBC Mundo que el departamento de educación "estaba obligado a abrir (la investigación) después que se le presentaran acusaciones de mala praxis".

"Las recientes preocupaciones de Bloomberg no tenían nada que ver con la investigación", asegura Paolucci a BBC Mundo.

Pero Bloomberg cree lo contrario y rechaza tajantemente las acusaciones en su contra.

"Esto es ridículo", sostiene. "Primero que nada, es completamente falso y es un intento de hacer que todos piensen: 'Mira, si hacen lo que hicieron en Park Slope Collegiate, vamos a venir por ti'".

El mes pasado presentó una demanda ante la justicia para suspender la investigación administrativa, argumentando que violaba sus derechos civiles y de libre expresión.

Pero la ciudad de Nueva York replicó que busca establecer si ella utilizó su cargo para promover las creencias de un partido político, involucrarse en actividades políticas "inadmisibles" y entrar en conflicto de interés, violando así reglamentos internos.

Y un juez rechazó la demanda de Bloomberg, descartando que hubiera evidencia de que sus derechos hayan sido violados."

"Inclinado hacia los ricos"

La discriminación en la enseñanza es un viejo problema de esta gran metrópoli, que preocupa a muchos.

"Pese a su diversidad policromática, la cuidad de Nueva York tiene uno de los sistemas escolares más profundamente segregados de la nación", afirmó un editorial del diario The New York Times este mes.

Y advirtió que el mecanismo de elección escolar en la ciudad "está inclinado hacia los ricos y no ofrece una opción real a los pobres".

Parte de la crítica apunta a los exámenes que toman varias de las mejores escuelas de secundaria para admitir a sus nuevos alumnos, que en la práctica actúan como un filtro que deja afuera a jóvenes latinos y negros con una peor educación previa.

El alcalde de la ciudad, el demócrata Bill de Blasio, indicó recientemente que el problema de segregación escolar está vinculado al tema de la vivienda en Nueva York, cuya realidad a su juicio es incambiable.

Pero Bloomberg, que antes de venir a esta ciudad fue docente en Chicago y habla fluidamente español tras haber vivido un año en Perú en la década del '80, cree que el problema de fondo es el racismo.

"Van a tener que arrastrarme"

Bloomberg recuerda su sorpresa cuando en 2010 el departamento de educación le informó que, en el mismo edificio donde funcionan su escuela y otras dos, abriría un cuarto colegio público denominado Millennium Brooklyn, que atraería a estudiantes blancos de clase media y alta.

Además le anunciaron que harían obras para mejorar la vieja construcción de 1902 que alberga esas escuelas.

"Nunca había pensado en la idea de que podían tener dinero, pero no lo gastarían en nuestros estudiantes", dice Bloomberg. "Y eso me abrió los ojos".

Cuando Millennium abrió finalmente sus puertas, en vez de integrar el programa deportivo del campus donde funcionaba se unió al de su escuela homónima en Manhattan, que tiene una mayoría de estudiantes blancos.

Bloomberg relata que luego descubrió que la nueva escuela tenía 17 equipos deportivos, mientras ellos sólo tenían cinco al comienzo de este año y ahora cuentan con nueve, después de quejarse ante las autoridades en enero.

Ella está convencida de que esa queja que envió por correo electrónico provocó que pasaran a investigarla como represalia, pero la ciudad ha rechazado esa idea.

La investigación ha recibido críticas y apoyos.

El diario New York Daily News afirmó en un editorial que la ciudad hacía bien en indagar las denuncias contra Bloomberg: "Aunque los educadores son más que libres para expresar sus opiniones en la escuela, no pueden convertir las escuelas públicas en tiendas de organización política de facto".

Bloomberg señala que ha recibido muestras de apoyo desde diversas partes de EE.UU., pero señala que la investigación generó "una sensación de desconfianza" dentro de su escuela.

Dice que los investigadores del departamento de educación han llegado a interrogar a estudiantes en el colegio, incluso sin pedir el consentimiento de sus padres, y sostiene que está resuelta a seguir en su cargo.

"Van a tener que arrastrarme si quieren que me vaya", afirma. "No sé qué va a pasar, es difícil de predecir".

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