El grupo radical vasco ETA aseguró que entregará todo su armamento este sábado 8 de abril, pero también advirtió que sus "enemigos" pueden boicotear el proceso.

La promesa de desarme fue hecha en una carta obtenida por la BBC, lo que confirma informes anteriores sobre los planes de ETA para desarmarse.

"(ETA) ya es una organización desarmada, pues a estas alturas las armas y explosivos que tenía bajo su control se encuentran en manos de la sociedad civil", dice el documento.

Pero más adelante advierte que "el proceso no está acabado".

"Debemos aún advertir que (el desarme) puede sufrir ataques de los enemigos de la paz. La única garantía real para tener éxito son los miles de personas que se reúnen mañana en Bayona (suroeste de Francia) a apoyar el desarme", dice la carta fechada el 7 de abril.

ETA es responsable de la muerte de 800 personas, así como lesiones a miles más, en más de medio siglo de violencia a favor de la independencia de la región vasca.

Sus líderes declararon en octubre de 2011 "el cese definitivo de su actividad armada", meses después de lo que llamaron "alto el fuego permanente y de carácter general".

En los últimos años, las policías en Francia y España han puesto a ETA bajo una fuerte presión. De hecho, la carta acusa a Madrid y París de estar "enrocados en la vía policial".

Cientos de militantes han sido detenidos, entre ellos varios de sus líderes, y muchas de sus armas han sido decomisadas.

Los medios españoles consideran que ETA ya no tiene muchas armas después de múltiples operaciones policiales en su contra.

"Un paso valiente": Guy Hedgecoe de la BBC en Madrid.

Cuando ETA anunció el fin de su campaña de violencia, en octubre de 2011, el desarme era el siguiente paso lógico.

El hecho de que le ha tomado tanto tiempo a la organización dar ese paso refleja la reticencia de muchos dentro de sus filas a hacerlo, más aun cuando los gobiernos de España y Francia no han ofrecido nada a cambio.

La afirmación de ETA de que "el proceso no se ha completado" pone de manifiesto el deseo de ver concesiones en el futuro, en particular la transferencia de muchos de los casi 400 miembros encarcelados a prisiones más cercanas a sus familias.

Pese a ello y a la aparente ausencia de tales promesas de Madrid o París, el desmantelamiento es un paso valiente.

Se abre el camino a una eventual disolución de ETA y, posiblemente, a alguna forma de reconciliación en la sociedad vasca.

Una figura clave en el movimiento de ETA para dejar la violencia se cree que es el líder Arnaldo Otegi, quien ha cumplido varias condenas de prisión por sus vínculos con la organización.

Sin embargo, algunos presos de ETA lo criticaron el año pasado por hacer demasiados compromisos en su nombre.

El mes pasado, el diario francés Le Monde informó que un grupo proindependencia vasco, llamado Bizi, encabezaba el proceso de desarme.

El ministro del Interior español, Juan Ignacio Zoido, dijo que ETA no conseguiría nada a cambio de desarme.

"Lo que ETA debe hacer es disolverse y desaparecer", dijo, al comentar sobre el informe en Le Monde.

Los ataques de ETA incluían la detonación de explosivos, como una ocurrida en mayo de 2002 en Madrid.

ETA fue conformado hace más de 50 años en la época que gobernaba en España el régimen militar de Francisco Franco.

Su primer asesinato conocido ocurrió en 1968, cuando un jefe de la policía secreta Meliton Manzanas murió a tiros en la ciudad vasca de San Sebastián.

En 2014, la Comisión Internacional de Verificación (CIV), un grupo que da seguimiento al proceso de paz, dijo que ETA había entregado algunas de sus armas, pero el gobierno español rechazó la medida a la que consideró como "teatral".

El diario El País dice que el momento clave, si el desarme de ETA sigue adelante, será cuando la CVI notifique a Francia acerca de las ubicaciones de los depósitos de armas de ETA.

El gobierno Vasco, que tiene un alto grado de autonomía en la legislación española, dice que esos lugares siguen estando en secreto.

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