Tanques y otros vehículos blindados ocuparon las calles de varias ciudades de Myanmar, en medio de otras señales de que el ejército está preparando una ofensiva contra los opositores al golpe militar del 1 de febrero.

El internet también fue suspendido casi en todo el país desde las 18:30 GMT del domingo (01:00 del lunes, hora local).

En el estado norteño de Kachín, las fuerzas de seguridad abrieron fuego durante una protesta durante el noveno día de manifestaciones antigolpistas en todo el país.

Tom Andrews, el relator especial de la ONU sobre Myanmar, acusó a los militares de "declarar la guerra" a su pueblo. Dijo que los generales estaban mostrando "signos de desesperación" y que serían considerados responsables.

Las embajadas occidentales instaron a la cúpula militar a mostrar moderación.

Una declaración firmada por la Unión Europea, Estados Unidos y Reino Unido decía: "Hacemos un llamado a las fuerzas de seguridad para que se abstengan de la violencia contra los manifestantes, que protestan por el derrocamiento de su legítimo gobierno".

El golpe de Estado en Myanmar derrocó al gobierno civil encabezado por Aung San Suu Kyi. El partido de esa líder política obtuvo una contundente victoria en las elecciones de noviembre, pero los militares dijeron que la votación fue fraudulenta.

Suu Kyi se encuentra ahora bajo arresto domiciliario. También se ha detenido a cientos de activistas y líderes de la oposición.

La tensión en aumento

En todo el país, cientos de miles de manifestantes se manifiestan ante las acciones represivas ejecutadas desde el golpe.

En la ciudad de Myitkyina, en el estado de Kachín, se oyeron disparos cuando las fuerzas de seguridad se enfrentaron con los antigolpistas. No estuvo claro si se disparaban balas de goma o munición real.

Entre los detenidos se encontraban cinco periodistas.

En Rangún, la ciudad más grande del país, por primera vez desde el golpe se ven vehículos blindados recorriendo las calles. Monjes y obreros encabezaron una manifestación, mientras que grupos de motociclistas se movilizaron por las calles de la capital, Naipyidó.

En medio de la crisis, los operadores de telecomunicaciones informaron que recibieron órdenes de desconectar los servicios de internet de la 01:00 a las 09:00, hora local.

La conectividad en línea se redujo a un 14% de los niveles normales después de que la orden entró en vigor, según NetBlock, un grupo de monitoreo.

Un médico de un hospital de Naipyidó le dijo a la BBC que las fuerzas de seguridad estaban llevando a cabo redadas nocturnas en las casas.

"Estoy preocupado, porque (los militares) declararon toque de queda de las 20:00 a las 04:00, pero esto le sirve a la policía y los soldados para arrestar a personas como nosotros", dijo el médico, que prefirió permanecer en anonimato por razones de seguridad.

El sábado, los militares dijeron que se habían emitido órdenes de arresto contra siete destacados activistas de la oposición y advirtieron a la gente que no debía proteger a los activistas de la oposición que huían del arresto.

Videos recientes muestran a personas desafiando las órdenes, golpeando ollas y sartenes para advertir a sus vecinos de las redadas nocturnas de las fuerzas de seguridad.

El ejército también suspendió el sábado las leyes que requieren órdenes judiciales para detener a personaspor más de 24 horas y para registrar propiedades privadas.


Cosas que hay que saber:

Myanmar, también conocido como Birmania, fue considerado durante mucho tiempo un estado paria al estar bajo el gobierno de una junta militar opresiva desde 1962 hasta 2011.

Una transformación gradual comenzó en 2010, que condujo a elecciones libres en 2015 y a la instalación de un gobierno encabezado por la líder de la oposición Aung San Suu Kyi al año siguiente.

En 2017, una represión mortal por parte del ejército contra los musulmanes rohingya hizo que más de medio millón huyera a través de la frontera hacia Bangladesh, en lo que la ONU llamó más tarde una muestra inequívoca de "limpieza étnica".

Aung San Suu Kyi y su gobierno fueron derrocados en un golpe militar el 1 de febrero tras una aplastante victoria de la Liga Nacional para la Democracia en las elecciones de noviembre.

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