La ONU teme un "baño de sangre". Y Estados Unidos habla de una "potencial tragedia".

Las alarma surge por lo que ocurre en Idlib, el último bastión de los rebeldes que combaten al gobierno de Bashar al Asad en Siria y que está en el punto de mira del gobierno y -por ende- de su gran aliado, Rusia.

La toma de esta zona por parte del gobierno puede suponer el fin de facto de la guerra de Siria (que ya dura siete años) y tanto el Ejecutivo de ese país como sus aliados preparan una gran ofensiva.

Según un grupo de seguimiento con base en Reino Unido, fuerzas rusas comenzaron este martes a bombardear la zona, mientras la comunidad internacional pide contención.

Aquí te explicamos por qué esta batalla es crucial para el conflicto.


¿Por qué es importante Idlib?

Esta provincia del noroeste de Siria es el último gran bastión de los rebeldes y los grupos yihadistas que han tratado de derrocar al presidente Al Asad durante los últimos siete años.

Según la ONU, en Idlib viven alrededor de 2,9 millones de personas, entre ellas, un millón de niños.

Más de la mitad de los civiles que habitan en Idlib proceden de otras partes de Siria y llegaron tras haber sido evacuados de otras zonas que habían estado controladas por los rebeldes.

La provincia es fronteriza con Turquía al norte, y por ella pasan importantes carreteras que continúan hacia el sur: desde Alepo (norte) hasta Hama o la capital, Damasco; o hacia el oeste hasta la ciudad costera mediterránea de Latakia.

Si el gobierno consigue tomar Idlib, dejará a los rebeldes con muy pocos territorio bajo control en el país y será una señal de facto de la derrota definitiva de estos grupos.

¿Quién controla Idlib?

La provincia no está controlada por un solo grupo, sino por varias facciones rivales que se estima que dirigen a unos 30.000 combatientes.

La fuerza más influyente es Hayat Tahrir al-Sham (HTS), una alianza yihadista ligada a Al Qaeda.

HTS controla puntos clave de Idlib, como la capital o el paso fronterizo Bab al-Hawa hacia Turquía. La ONU la considera una organización terrorista y estima que tiene 10.000 combatientes en Idlib, muchos de ellos extranjeros.

El Frente para la Liberación de Siria, apoyado por Turquía, es la segunda alianza más poderosa en la zona.

Se formó el año pasado por facciones rebeldes que querían contrarrestar el peso del HTS. Entre ellas, se encuentran grupos islamistas de línea dura como Ahrar al Sham y las brigadas Nour al-Din al-Zinki, así como otros que luchan bajo la bandera del Ejército Libre de Siria.

¿Por qué la ofensiva del gobierno sirio llega ahora?

El conflicto ha girado mucho a favor del presidente sirio.

Los ataques aéreos por parte de Rusia y el apoyo de miles de combatientes respaldados por su otro gran aliado, Irán, han ayudado al Ejército sirio a derrotar a los rebeldes en otras partes.

El 30 de agosto, el ministro de Exteriores del país, Walid Muallem, señaló que la prioridad del gobierno era ahora "liberar" Idlib.

El canciller dijo que quería evitar la muerte de civiles y recuperar el territorio a través de "acuerdos de reconciliación", pero aseguró que el gobierno estaba determinado a derrotar al HTS "sin importar los sacrificios".

Rusia también ha defendido que el gobierno sirio tiene todo el derecho a "liquidar la amenaza terrorista de su territorio".

Turquía, que tiene tropas en Idlib monitoreando la efectividad de un acuerdo previo enfocado a reducir los combates en la provincia, ha estado negociando con Rusia en un esfuerzo por evitar un ataque a gran escala.

Este país fronterizo, que actualmente ya acoge a más de 3 millones de refugiados sirios, teme que una nueva ofensiva provoque otra oleada de personas que escapan hacia su frontera.

¿Qué pasará con la gente que vive actualmente en Idlib?

Una operación militar a gran escala podría tener consecuencias devastadoras para la provincia.

Cientos de miles de personas ya viven en duras condiciones, hacinados en lugares donde los servicios básicos ya no dan abasto.

Un veterano funcionario de ayuda humanitaria de la ONU ha advertido que un ataque sobre Idlib "tiene el potencial de crear una emergencia humanitaria a una escala nunca antes vista en esta crisis".

La ONU explica que hasta 800.000 personas podrían verse desplazadas y advierte que el ya alto número de personas que necesitan ayuda puede aumentar de manera dramática.

Aún no está claro dónde pueden ir aquellos desplazados, ya que Turquía cerró su frontera.

Zonas limítrofes controladas por rebeldes apoyados por Turquía alrededor de las ciudades de Afrin y Jarabulus ya están sobrepasadas por las personas desplazadas. Y muchos partidarios de la oposición temen que les encarcelen si cruzan a territorio controlado por el gobierno.

¿Puede evitarse el ataque?

El enviado especial de la ONU a Siria, Staffan de Mistura, pidió a Rusia, Irán y Turquía que no se precipiten.

El funcionario propuso dos opciones: tratar de ganar tiempo para encontrar una solución política o "permitir y facilitar un corredor humanitario para permitir a la población civil que pueda ser evacuada temporalmente a una zona más segura", lo más probable bajo control del gobierno.

Turquía quiere que Siria y Rusia pospongan la operación, y los líderes de los tres países tienen un encuentro en Irán en cuatro días para hablar de la situación.

Estados Unidos, que apoyó la rebelión contra Al Asad, señaló que la "brutalidad" mostrada por el gobierno sirio en el pasado evidencia que no se puede confiar en él para proteger a civiles y pidió a Rusia que interviniera.

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