A medida que se acercaba el fin de semana, muchos habitantes de Miami dejaron de despedirse deseándose un "buen día", sino con un pedido.

Daba lo mismo si era un familiar, la novia o el colega de trabajo, a la hora de decir adiós una palabra se repetía una y otra vez: "Cuídate".

Era el temor e incertidumbre que crecían día a día ante la inminente llegada del huracán Irma, que avanzaba de forma devastadora por el Caribe rumbo a Florida.

Finalmente el tan temido día llegó este domingo.

El potente fenómeno climático, uno de los mayores de la historia, tocó territorio estadounidense y, para Miami, su paso significó enormes destrozos, masivos cortes de energía eléctrica, inundaciones y árboles caídos en todas partes.

La llegada

Irma tocó tierra en Florida el domingo por la mañana como huracán categoría 4 y a las pocas horas descendió a 3 y después a 2.

Cuando faltaban horas para su llegada, desvió el rumbo hacia el oeste y por ello no pasó directamente sobre de Miami, como estaba previsto.

Sin embargo, como se trata de un huracán tan poderoso, la ciudad más poblada de Florida no se salvó del desastre.

El mar creció tanto que alcanzó al downtown miamense.

Las olas en la Bahía de Biscayne alcanzaron tal altura que pasaban por encima de los techos de casas de dos pisos.

Y el viento sopló tan fuerte que hasta las palmeras llegaron a quebrarse.

Brickell convertido en un río

El vecindario de Brickell es el corazón financiero de Miami, con enormes rascacielos, costa marítima y un río alrededor.

Allí, el parque Brickell Point simplemente desapareció debajo del agua del mar y del río, que se desbordaron por las fuertes lluvias provocadas por Irma.

El agua inundó los parqueos subterráneos y convirtió a las calles del vecindario en intransitables.

La marejada superó los 60 centímetros de altura, informó el comandante de la policía local Richard Rand.

Durante buena parte del domingo, lo único que por allí pasó fueron las ramas de árboles y palmeras que las ráfagas de viento arrancaron o quebraron.

Lo mismo pasó con varios postes de luz, que no soportaron los embates del sistema tropical.

La fuerza del viento alcanzó los 200 kilómetros por hora.

Fue tan fuerte que dos enormes grúas encima de dos edificios de construcción también sucumbieron.

Las autoridades piden a la población alejarse de los lugares donde se divisen esas grúas, pues representan un "peligro mortal" en caso de que cedan ante el viento.

La playa desierta

En un domingo cualquiera las playas de Miami Beach estarían abarrotadas y las calles que limitan esa zona costera tendrían decenas de bares, restaurantes y discotecas funcionando.

Pero este fin de semana, ninguno de los sitios de este emblemático lugar funcionó.

Las calles de Miami Beach también se inundaron mostrando una postal casi irreconocible de ese lugar.

De hecho, las autoridades impusieron un toque de queda desde las 7:00 pm hasta las 7:00am.

En las calles donde uno acostumbra ver tiendas de recuerdos, licorerías y construcciones Art Decó, apenas veías tablones de madera protegiendo ventanas y vitrinas, placas metálicas en balcones y sacos de arena frente a las casas para frenar la inundación.

El conocido club latino Mango's, ubicado frente a la playa, tiene una fachada con luces brillantes que se encienden de lunes a lunes.

Este domingo, en cambio, apenas una placa de madera con un mensaje pintado se veía en el lugar.

"Abriremos cuando pase Irma. Amamos a Miami Beach. Amén".

Millones sin luz

Los últimos reportes señalan que 2,6 millones de edificaciones, entre casas, edificios y negocios, se quedaron sin energía eléctrica en Florida.

Casi 900.000 de ellas están en el condado de Miami-Dade.

Además, la compañía de electricidad más grande del estado estima que son muchos más los inmuebles que corren el riesgo de quedarse sin luz.

En los días previos a la llegada de Irma, algunos de los productos que más rápidamente se agotaron fueron las baterías, linternas y velas de todo tipo.

Los servicios de electricidad de Florida anticiparon que la restauración completa del servicio tomará semanas.

"La restauración se medirá en semanas, no en días", sentenció el vocero de una de las compañías de energía eléctrica.

Cuando se vayan el viento y la lluvia

La semana que está por comenzar significará, para los millones de habitantes de Miami que fueron evacuados o abandonaron sus hogares, volver a sus casas con la esperanza de que el agua y el viento no hayan causado daños mayores.

Muchos deberán esperar con paciencia el retorno de la energía eléctrica mientras usan las velas y baterías que compraron, alimentándose con comida en conserva que adquirieron en los días previos.

Las escuelas, que cerraron desde el jueves pasado, permanecerán sin funcionar hasta el próximo martes.

Todavía se desconoce la magnitud de los daños que sufrió Miami por el paso de Irma, pero aunque el impacto fue muy significativo, pudo haber sido mucho peor.

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