Los acontecimientos en la grave crisis existente entre el gobierno español y las autoridades catalanas se movieron aceleradamente entre este martes y miércoles.

Tras la ambigua del presidente catalán, Carles Puigdemont, el martes ante el parlamento regional, el jefe del Ejecutivo español, Mariano Rajoy, le pidió una aclaración: el gobierno quiere saber si Puigdemont declaró o no declaró la independencia de Cataluña de manera formal.

Y si lo hizo, le da un plazo de tres días para rectificar. En caso de que esto no ocurra, aplicará el artículo 155 de la Constitución española, que permite tomar las medidas necesarias para que una comunidad autónoma cumpla con sus obligaciones y que nunca antes se ha usado en las más de cuatro décadas de democracia en España.

BBC Mundo entrevistó a José Fernández Albertos, politólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, con base en Madrid, para conocer su análisis de esta convulsa situación. El analista opina que es posible que la unidad del bloque soberanista que sostiene al gobierno catalán (la coalición de Junts pel Si y el partido anticapitalista de la CUP), se rompa.


Lo que pasó ayer en el Parlamento catalán fue extremadamente confuso. ¿Cuál es su interpretación?

La lectura quizás más razonable es que la confusión que se produjo no fue seguramente el resultado de un plan premeditado ni muy consciente, sino de tratar de no romper la coalición que mantiene al presidente catalán, Carles Puigdemont, en el poder, sin violentar las demandas de unos y otros y que eran un poco contradictorias entre sí.

El lado más independentista le pedía que declarase la independencia de acuerdo a las previsiones de la ley del referéndum (suspendida por el Tribunal Constitucional) y otras fuerzas que se estaban movilizando dentro de este sector le pedían parar esa declaración de independencia porque ponía al independentismo en una situación muy comprometida.

El retraso de una hora en el comienzo del pleno, la firma de una declaración fuera de registro de una forma un poco anómala, que la declaración sin declarar la independencia manifestara que estaba suspendida... La ceremonia de la confusión fue más un intento de aplacar las tensiones internas que algo premeditado de que era la mejor estrategia para el independentismo.

Mi lectura principal es que ayer se demostró que hay grietas importantes dentro del soberanismo sobre la estrategia a seguir.

El gobierno catalán insistió bastante, al margen de todo lo demás que sucedió, en la petición de diálogo con el gobierno español en forma de mediación para abordar el conflicto. Rajoy respondió que está abierto al diálogo, pero dentro de la legalidad. ¿Qué mensaje está mandando el presidente español?

En el gobierno español mi lectura es doble. Una es el reconocimiento de una posición de fuerza que viene determinada por los miedos que genera el unilateralismo en una parte de la coalición independentista, que Rajoy va a aprovechar.

Pero tampoco hay que desmerecer el hecho de que dentro de lo poco que se mueve cada campo, por primera vez en muchos días tenemos que reconocer que aunque solo sean cambios en el tono, pero también en el discurso, hay una oferta de salida al otro bando, por supuesto con costes.

Desde el lado de Puigdemont se ofrece a Rajoy una apertura de diálogo casi sin condiciones y una parada del unilateralismo. Y Rajoy ofrece ahora la posibilidad de una clarificación más explícita de que la declaración no es de independencia, lo que pararía una intervención que ha estado encima de la mesa, que es la aplicación del 155.

Rajoy ha dicho que están dispuestos a participar en una comisión sobre la modernización del estado autonómico y que no se niegan a una reforma de la Constitución que posibilite cambios en la financiación de Cataluña, por ejemplo. Es previsible que sea recibido con decepción por parte del gobierno catalán, que pide una mediación que pase por el reconocimiento como iguales a la hora de negociar.

Seria irreal pensar que dadas las posiciones tan enfrentadas, ahora van a hacer ofertas unos a los otros que sean perfectamente aceptables y que impliquen renuncias a los máximos de cada uno de los bloques.

En un proceso de acercamiento, de encontrar una salida dialogada al conflicto, lo primero que tienen que hacer los bloques es mantener la unidad interna. Sería poco razonable desde el lado soberanista pensar que Madrid vaya a ofrecer un referéndum pactado, y también que Puigdemont declarara la renuncia y la vuelta al canal constitucional.

La desescalada de la tensión va a tener que ser poco a poco. Lo visto ahora no va a satisfacer a nadie, pero se abren canales para empezar a construir posibilidades de salida.

¿Qué es la declaración de independencia formal? En principio, desde la óptica de las leyes catalanas suspendidas por el Tribunal Constitucional, esta tendría que declararse en una sesión ordinaria del pleno y daría lugar a la entrada en vigor de una ley de transitoriedad jurídica, pero nada de esto ha pasado. ¿Qué significa entonces esto?

Yo creo que Puigdemont pudo salvar una primera bola de partido con esa ambigüedad y confusión sobre lo que significaba lo que hizo y ahora le vuelve otra en la que se le obliga a clarificar. Su problema no es tanto jurídico sino político: ¿cómo consigues mandar un mensaje, que bloquee el 155 de manera clara, de lo que se hizo no fue una declaración de independencia y a la vez mantener una coalición posible de gobierno?

Si Puigdemont al final es incapaz de decir que la declaración unilateral de independencia no es formal y se ve obligado a decir que ha sido formal, real, que se ha aplicado y está en suspenso, de forma que Rajoy piense que ha sido real y formal, lo que tendremos es seguramente la iniciación de la aplicación del 155.

Pero esto también genera una brecha aun mayor dentro del bloque soberanista porque estas presiones que han hecho que Puigdemont frene no van a dejar de ceder. Hay mucha sensación de inseguridad, la lectura de Europa sería que el gobierno catalán sigue impulsando la vía unilateral a pesar de los esfuerzos del gobierno central.

La posición de la Generalitat también va a estar muy debilitada. Es previsible que la unidad del bloque soberanista se rompa.


*Esta entrevista se realizó antes de que el diario La Vanguardia publicara el texto íntegro del requerimiento, donde se especifica claramente que este se produce en el marco de lo que contempla el artículo 155.

Publicidad