Varios de los represores más prominentes del régimen militar en Argentina (1976-1983) fueron condenados a cadena perpetua este miércoles.

En la denominada "megacausa" se investigó durante 5 años los hechos ocurridos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), considerada el principal centro de detención, desaparición forzada y torturas del régimen.

Se trata de la indagación más importante que ha hecho Argentina desde que cayó el régimen en 1983. Se investigaron 54 personas por 789 delitos de secuestros, torturas, homicidios y los "vuelos de la muerte", desde los que que se lanzaba a personas al mar para hacerlas desaparecer.

La mayoría fueron declaradas culpables y este miércoles recibieron la condena de cadena perpetua.

Se cree que por la ESMA pasaron casi 5.000 detenidos que fueron desaparecidos durante uno de los regímenes militares más sangrientos que ha visto América Latina.

Actualmente las antiguas instalaciones de la escuela, que tiene 17 hectáreas y a principios de siglo XX fue sede del Consejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires, están en manos de los grupos de derechos humanos que lucharon contra el régimen.

Los represores más prominentes

Entre las condenas leídas este miércoles destacó la cadena perpetua para Jorge "Tigre" Acosta, un capitán de la Armada que al parecer tomaba las decisiones sobre los delitos cometidos en la ESMA.

Aunque el exmilitar ha reconocido algunas de las detenciones arbitrarias y desapariciones, su defensa lo justifica como parte de un "accionar militar" para defender al país de la "amenaza comunista".

También se le dio cadena perpetua a Alfredo Astiz, capitán de la Armada que estuvo infiltrado en los grupos de derechos humanos que luchaban contra la represión.

Se le acusaba de secuestro, tortura y desaparición forzada, hechos por los que el excapitán dice "no arrepentirse" debido a que estaba "defendiendo a la patria".

Lucha por la justicia y la memoria

De los países latinoamericanos que tuvieron regímenes militares durante el siglo XX, Argentina ha sido quizá el que más ha trabajado en la reparación de las víctimas y la condena de los represores.

Sin embargo, muchos argentinos, sobre todos los familiares de las víctimas, consideran que aún hay mucho por hacer, en parte por que todavía hay una lista pendiente de personas cuyo paradero es desconocido.

Además, algunos temen que sectores de la derecha que consideran injustas las condenas a los represores logren impulsar mecanismos judiciales de absolución o reducción de penas, tal como ocurrió este año con el famoso y finalmente archivado fallo del 2x1, aprobado por la Corte Suprema, según el cual los represores podrían reducir sus penas.

Mientras los grupos de derechos humanos aseguran que el régimen hizo desaparecer a 30.000 disidentes, los defensores de dicho gobierno mantienen que fueron 9.000.

Las Abuelas de Plaza de Mayo, una asociación de mujeres que luchó durante aquellos años para encontrar a sus hijos y nietos, sostienen que aún están sin identificar alrededor de 400 personas que fueron víctimas de un sistema de apropiación de menores gestado por la Junta Militar.

En octubre pasado lograron identificar al nieto 125.

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