El precio del petróleo subió y llovieron las acusaciones, pero el ataque a las instalaciones petroleras de Arabia Saudita no provocó la respuesta dramática que hubiera sido normal hace 30 años en la región del Golfo Pérsico, una zona marcada históricamente por los enfrentamientos y los conflictos por controlar el precio del crudo.

Porque, aunque en estos días se ha visto escalar la tensión entre reino saudita y su antiguo enemigo, Irán, con fuertes pronunciamiento de Estados Unidos, es claro que las opciones militares han quedado en un segundo plano, según dijeron analistas a BBC Mundo.

Y lo que ha cambiado con respecto a dos décadas atrás es que el suministro de la primera potencia militar y económica del mundo no está en riesgo.

Es decir, Estados Unidos tiene garantizado su abastecimiento y eso hace pensar a los expertos que lo sucedido no desembocará en un conflicto armado.

"En este caso, es mucho más probable que los países con intereses petroleros eviten la guerra antes que provocarla", dice Yves Bonzon, analista del banco suizo Julius Baer.

Durante muchos años las decisiones sobre la oferta y la demanda adoptadas por los países árabes productores de petróleo fueron capaces de mover el mercado y provocar numerosos problemas en las economías de Occidente.

A finales de los 70 y principios de los 80, Arabia Saudita tenía un papel importante como el mayor productor mundial y un gran poder a la hora de regular el mercado.

"Este ya no es el caso", explica Philippe Waechter, economista jefe de la gestora Ostrum AM.

"El mercado internacional del petróleo ha sufrido una transformación radical" desde entonces, añade.

Con 15,3 millones de barriles al día y una producción casi un 17% más en 2018 frente al año anterior, Estados Unidos lidera la producción mundial de crudo, sobre todo gracias a la tecnología del fracking.

La también llamada fracturación hidráulica permite extraer el gas de esquisto, un tipo de hidrocarburo no convencional que se encuentra literalmente atrapado en capas de roca y a gran profundidad.

La industria del petróleo de Estados Unidos empezó a usar a gran escala esta tecnología a principios de este siglo, lo que le permitió aumentar su producción y situarse como el primer productor mundial.

El precio se estabiliza

Ese factor, junto con el compromiso del presidente Donald Trump de movilizar las reservas estratégicas para abastecer el mercado y suplir el hueco en la producción dejado por Arabia Saudita, ha hecho que la cotización del barril de crudo se estabilice este jueves.

"Aún se desconocen muchos detalles de lo sucedido, incluido si el ataque se originó en Irak, Yemen o Irán", remarca Paul Sheldon, asesor asesor geopolítico jefe de S&P Global Platts Analytics.

"La conclusión final de las investigaciones será importante, pero creemos que la respuesta más probable a la supuesta participación iraní sería cibernética o algo menos dramático que una acción militar", estima.

Donald Trump, que desde el inicio acusó a Irán de estar detrás del ataque con drones, escribió este miércoles en su cuenta de Twitter que había dado instrucciones al Secretario del Tesoro para "incrementar sustancialmente" las sanciones contra Irán pese a que todavía se desconocen los resultados de la investigación saudí-estadounidense.

Este miércoles, en una conferencia de prensa, militares sauditas mostraron lo que, según ellos, son las pruebas de que Irán estuvo detrás del ataque a sus instalaciones petroleras.

Lucha feroz

El segundo productor de petróleo del mundo es Arabia Saudita, un destacado aliado de Estados Unidos que mantiene desde hace años un enfrentamiento abierto con su poderoso vecino, Irán.

Ambos se encuentran en una lucha feroz por el dominio regional.

A través de la petrolera estatal Aramco, la más rentable del mundo, el reino es capaz de llevar a los mercados internacionales hasta 12,2 millones de barriles de crudo al día.

Pero solo un día después del ataque a la refinería de Abqaiq, la principal planta del país, y en el campo petrolero de Khurais, las autoridades saudíes reconocieron que hasta que no reparen las infraestructuras dejarán de producir hasta 5,7 millones de barriles diarios.

Esta cifra supone aproximadamente el 5% de la oferta mundial.

China, Japón e India son sus principales clientes.

Los lazos con Rusia

El siguiente productor de petróleo mundial, tercero en el ranking, es Rusia.

Pese a la caída de los precios del petróleo y las sanciones impuestas por la comunidad internacional por anexionarse la región ucraniana de Crimea, la industria rusa consiguió aumentar ligeramente su producción de crudo entre 2017 y 2018.

Si en 2017 generaba 11,2 barriles al día, en 2018 esa cifra pasó a 11,4, un 1,6% más.

El pasado mes de julio, los 14 miembros de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) y sus diez aliados, liderados por Rusia, aprobaron en bloque la reducción de la oferta petrolera global durante los próximos nueve meses para mantener más alto el precio del barril de crudo.

Este objetivo, que comparte con Arabia Saudita provocó que en los últimos años ambos países hayan estrechado sus relaciones.

Antes de los ataques, la cotización del crudo se había estabilizado por debajo de los US$60 el barril de Brent.

Este nivel un valor demasiado bajo para las expectativas de Moscú y Riad, que buscan un precio al menos US$20 superior para cumplir con sus objetivos económicos, señalan analistas del sector a BBC Mundo.

En este sentido, está claro que unos y otros países quieren cosas distintas.

Objetivos distintos

Mientras a Rusia, Arabia Saudita y el resto de exportadores quieren elevar precios para aumentar los ingresos derivados de la venta del oro negro, "la crisis del petróleo ha llegado en un momento inoportuno para Estados Unidos", cree Esty Dwek, responsable de la estrategia global de mercados de la firma Natixis Investment Managers.

"Especialmente Trump no estará contento con un precio más alto [del barril de petróleo]", pues en la práctica supone "un impuesto al bolsillo de los consumidores", que son un pilar clave en la actividad económica estadounidense, añade Dwek.

En pocas palabras: la salud del gasto de los consumidores de EE.UU. es clave para el crecimiento económico del país, pero también del resto del mundo.

De ahí que la administración Trump haya hecho desde el sábado todo lo posible por rebajar los temores sobre restricciones del suministro en los mercados internacionales.

Canadá es el cuarto productor a nivel mundial.

Es una de las grandes potencias energéticas y sus reservas de petróleo son las terceras por detrás de las de Arabia Saudita y Venezuela.

Acumula 169.000 millones de barriles en provisiones y produce 5,2 millones de barriles al día. Una cifra muy lejos de su predecesor en el ranking.

Su principal problema es que el coste de extracción es muy elevado porque su crudo es mayoritariamente pesado.

El quinto productor

Con una producción global equivalente a 4,7 millones de barriles al día, Irán es el quinto productor petrolero del mundo.

Las sanciones impuestas al país y la campaña de "máxima presión" internacional relacionada con el desarrollo de tecnología nuclear han hecho que su contribución al mercado internacional haya disminuido entre 2017 y 2018.

Tiene difícil comercializar su crudo y su red de compradores se ha reducido considerablemente.

Además, su eterna rivalidad con Arabia Saudita se ve exacerbada por las diferencias religiosas, ya que cada país sigue a una de las dos ramas principales del Islam: Irán es principalmente chiita, mientras que Arabia Saudita se considera la principal potencia musulmana sunita.

Aunque los rebeldes hutíes de Yemen se atribuyeron la autoría de los ataques, Estados Unidos acusó a Irán de estar detrás de la operación, algo que niegan sus autoridades.

¿Quién puede sustituir a Arabia Saudita en el mercado internacional?

Lo cierto es que todo depende del tiempo que tarde Aramco en reparar sus infraestructuras y volver a bombear al mercado petróleo al mismo nivel que antes del ataque.

Los inventarios estratégicos de petróleo ofrecidos por Estados Unidos o la propia Arabia Saudita deberían poder satisfacer las necesidades de demanda a corto plazo.

El ministro de energía saudita, el príncipe Abdulaziz bin Salman, dijo que espera que la mayor parte de la producción de crudo perdida se restablezca en dos semanas.

Pero si esto no fuera posible y no se restablece el suministro en ese plazo, el escenario global puede complicarse y hacer que el repunte en los precios del barril de petróleo se mantenga en el tiempo.

Junto con la debilidad de la demanda china y los temores a una recesión mundial, un precio más alto del petróleo supondría otro obstáculo para la economía mundial.

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