Los recientes ataques de Estados Unidos, Reino Unido y Francia contra Siria por el supuesto uso de armas químicas por parte del gobierno de Bashar al Asad han tensado todavía más el enfrentamiento entre Occidente y Rusia.

Moscú ha sido un fiel aliado internacional de Damasco en su lucha contra los rebeldes, tanto en el plano diplomático como en el militar.

Pero desde la perspectiva de Medio Oriente, en Siria hay una fuerza mucho más predominante: Irán.

"Irán ha construido bases en Siria, enviado miles de efectivos en calidad de asesores militares y ayudado a reclutar, entrenar y armar a combatientes de otros países musulmanes", explica Ebrahim Khalili, editor del Servicio Persa de la BBC.

Esto no lo reconoce oficialmente el gobierno en Teherán pero "en la prensa no oficial, se jacta de sus logros en Siria", señala Khalili.

También le ha prestado asistencia financiera al gobierno de Al Asad en forma de "líneas de crédito de entre US$10.000 millones y US$15.000 millones, suministros de petróleo barato o gratutito y ayuda técnica para sus plantas de energía".

Según el corresponsal de la BBC en la región, Matthew Price, hay una frase que se utiliza para describir esa estrategia: Irán está "tejiendo el tapete". Significa literalmente que se está entretejiendo lentamente dentro de la estructura de Siria.

Relación estrecha

Los estrechos vínculos entre Damasco y Teherán se remontan a la Revolución Islámica de Irán de 1979.

Hafez al Asad, el padre de Bashar, fue el primer líder árabe en reconocer a la nueva República Islámica de Irán.

Aunque la rama sunita del islamismo es mayoritaria en Siria, la familia Asad es alauita, mucho más acorde con la rama chiita que impera en Irán.

Esa relación alarma a Arabia Saudita, la principal potencia sunita de Medio Oriente, y desde hace décadas existe un enfrentamiento con Irán por la supremacía regional.

El frente de batalla de Irán

Aunque la guerra civil siria ha incrementado esas tensiones y el forcejeo entre sunitas y chiitas, Ebrahim Khalili asegura que la estrategia de Irán en Siria no es sólo religiosa sino también geopolítica.

"Desde 1979 el primer objetivo de Irán ha sido luchar contra Israel", indica el editor del Servicio Persa de la BBC.

La República Islámica no sólo no reconoce el Estado de Israel, sino que se ha enfrentado a él allá donde ha podido, dice Khalili.

De ahí que Siria se haya convertido en uno de los frentes de la estrategia de Teherán.

Presencia "para bien"

En la televisión estatal de Irán se refirieron a los ataques de EE.UU., Reino Unido y Francia como un "flagrante acto de agresión", afirmando que se realizaron después de una semana de propaganda sobre el supuesto uso de armas químicas.

El líder supremo de Irán, ayatolá Jamenei, tildó a los mandatarios de esos tres países de "criminales".

"Los iraníes no tienen ninguna duda de que el gobierno sirio no llevó a cabo un ataque químico", le dijo a la BBC el profesor Mohammed Morandi, de la Universidad de Teherán.

"Irán no tiene la menor duda de que los británicos, franceses y estadounidenses saben muy bien que el gobierno sirio no realizó un ataque químico", aseguró el académico.

Morandi, tiene vínculos estrechos con el liderazgo iraní, sostuvo que Teherán sólo se involucró en Siria después 2013, cuando ya había decenas de miles de combatientes extranjeros, mayoritariamente extremistas, que estaban desestabilizando el país.

Según él, Irán ha estado incrementando su influencia y presencia en Siria estos años años "para bien".

"Si Siria hubiese colapsado debido a esos combatientes extranjeros y los grupos extremistas que estaban siendo financiados por fuerzas y países extranjeros, incluyendo Occidente, no tendríamos una Siria ahora. Y probablemente no tendríamos un Irak. Y probablemente tampoco un Líbano".

"Irán permanecerá en Siria hasta que el territorio que está controlado por los extremistas sea devuelto al Estado", aseguró el analista.

Pero esa no es la perspectiva de Israel.

"Amenaza existencial"

"La influencia chiita iraní que se extiende desde Teherán hasta Líbano e inclusive hasta la Gaza sunita, hoy en día, ha creado una amenaza estratégica y, dicen algunos, existencial para el Estado judío", indicó a la BBC Dan Diker, del Centro de Relaciones Públicas en Jerusalén.

"Los funcionarios de Defensa y estrategas militares israelíes son muy conscientes de la carrera iraní para alcanzar supremacía en Medio Oriente", añadió.

Analistas de inteligencia occidentales informaron a la BBC en noviembre de 2017 que Irán estaba estableciendo una base militar permanente en Siria, pese a las advertencias del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

"Israel no va a permitir que eso suceda", dijo en ese momento Netanyahu.

Aunque Israel se niega a confirmarlo, aviones de combate israelíes han realizado varias misiones en los últimos meses contra objetivos en Siria.

La más reciente fue el 9 de abril pasado, cuando Siria denunció un ataque contra un aeropuerto militar en le que murieron 14 personas, incluyendo varios paramilitares iraníes.

Ebrahim Khalili, del Servicio Persa de la BBC, cree que esos paramilitares fueron enterrados en Irán como mártires.

"Los líderes de Irán han expresado que sus intereses geopolíticos van mucho más allá de sus propias fronteras", explica Khalili.

"Desde su punto de vista, no pueden esperar a que el enemigo venga a ellos, tienen que ir a combatirlo donde se encuentre".

Es una estrategia que ha sido beneficiosa para el gobierno de Bashar al Asad. La presencia e intervención iraní le ha permitido asegurar a Alepo, la segunda ciudad de Siria, y, más recientemente, Guta Oriental, cerca de Damasco.

Pero, la idea de la influencia de Irán propagándose desde Teherán hasta las costas del Mediterráneo en Líbano, donde los aliados de Teherán, el grupo extremista Hezbolá, es una fuerza prominente, es un panorama que preocupa a muchos.


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