"Quién sabe qué más hay ahí fuera".

Berkeley Johnson está feliz por haber podido rescatar a una niña de 2 años, pero no puede evitar pensar que puede haber más personas atrapadas por el barro.

Los equipos de rescate trabajan a destajo para encontrar posibles víctimas de las avalanchas de lodo que el martes arrasaron con todo lo que se le puso por delante en el condado de Santa Bárbara, en el sur de California.

Johnson, residente de Montecito, uno de los lugares más afectados por los deslaves, describió entre lágrimas cómo sacó de los escombros a una bebé a la que los medios estadounidenses bautizaron como la "muñeca de barro".

La niña fue trasladada al hospital y, según supo Johnson más tarde, tiene una lesión de cadera, pero se recuperará.

"Si no hubiéramos acudido, no creo que la niña hubiera sobrevivido", declaró Johnson.

Todavía no se sabe quiénes son sus padres ni dónde están.

Avalanchas de destrucción

Todavía con barro en su rostro, Berkeley Johnson contó a medios locales cómo ocurrió todo.

La fuerte lluvia que golpeaba el techo de su casa lo despertó en la madrugada del martes.

Salió para despejar los desagües del patio trasero y observó algo parecido a una gran explosión a 1,5 kilómetros de distancia.

Los árboles caían uno tras otro, rápidamente en su dirección. De pronto vio cómo una pared de 3 metros de agua, rocas, cemento, ramas y barro se abría paso hacia él.

Pensó que tenía 30 segundos, pero en realidad sólo tenía seis.

"Fue tan rápido", dijo. "Era increíble". Toda la casa se estaba desmoronando.

Escape por la ventana

Johnson tuvo tiempo de encontrarse con su familia en el segundo piso. Salieron por la ventana hasta lo más alto del tejado.

"Vimos cómo nuestros autos se iban calle abajo, flotando", contó. Tanques de propano perforados bajaban también con el agua.

"Nos sentamos allí hasta que el agua bajó", unos 45 minutos después.

Los Johnson lograron llegar al tejado del garaje de los vecinos y allí fueron rescatados por los bomberos.

Johnson acompañó entonces a los servicios de emergencia en las tareas de rescate.

Un ahogado llanto de bebé

Cuando el caos del barro pasó, Johnson dijo que inmediatamente pensó en sus vecinos, dos chicos jóvenes y una madre soltera. En su búsqueda, Johnson y los bomberos oyeron un ligero llanto de bebé.

"Fue increíble", cuenta entre lágrimas.

Un bombero cavó con sus brazos y sacó a una niña de dos años que parecía "una muñeca de barro".

Otro bombero le despejó las vías respiratorias.

"No sabemos de dónde llegó, le sacamos el barro de la boca y se la llevaron la hospital, espero que esté bien", dijo antes de saber que sólo tiene una lesión de cadera.

"Era una bebé hundida más de un metro en el barro bajo las rocas? me alegro de haberla encontrado, pero quién sabe qué más hay ahí fuera.

"No te puedes imaginar lo poderoso que es el barro, lo hemos perdido todo", lamentó.

Situación inusual

Según Johnson, normalmente tiene que llover seis o siete días para que haya inundaciones. Las avalanchas del martes se produjeron tras apenas una hora de fuertes lluvias.

Las condiciones fueron agravadas por los efectos de los incendios forestales del mes pasado.

En cuanto a la reacción de las autoridades, Johnson reconoció que las advertencias fueron buenas y aseguró que la próxima vez hará caso de las órdenes de evacuación.

Esta vez, sin embargo, la desobediencia de las órdenes le salvaron la vida a una niña de 2 años.

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