Brasil dio un paso inédito en materia legal al aprobar una normativa que regula la custodia de mascotas en caso de separación de sus dueños, una medida que busca resolver conflictos cada vez más frecuentes en tribunales y que reconoce el rol que hoy cumplen los animales en las familias.

La iniciativa, recientemente aprobada por el Congreso, establece que cuando una pareja no logre llegar a un acuerdo respecto al cuidado de su mascota tras una ruptura, será un juez quien determine un régimen de custodia compartida.

Además, se fijará cómo se distribuirán los gastos asociados a la mantención del animal, procurando un reparto equilibrado entre ambas partes.

Custodia compartida y criterios legales

Según detalla el proyecto, para que se aplique esta normativa, el animal debe haber convivido la mayor parte de su vida con la pareja durante el matrimonio o la unión.

Asimismo, la ley excluye la posibilidad de custodia compartida en casos donde exista historial o riesgo de violencia doméstica.

El avance responde a un fenómeno social cada vez más evidente: el aumento de disputas legales por mascotas tras separaciones.

En este contexto, los legisladores señalaron que la medida también refleja “los cambios ocurridos en las últimas décadas en la sociedad”, donde los animales han pasado a ocupar un lugar central en la vida familiar.

Mascotas como parte de la familia

En Brasil, esta realidad se refleja en cifras, el país cuenta con más de 164 millones de mascotas, superando ampliamente la cantidad de niños menores de 14 años, que alcanza cerca de 40 millones.

Este escenario da cuenta de una transformación cultural, donde perros y gatos son considerados, en muchos casos, como verdaderos integrantes del núcleo familiar.

La ley aún debe ser promulgada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien recientemente se refirió de manera distendida al alto costo de mantener mascotas.

“Ahora, quien tiene un perrito tiene que llevarlo al dentista… es un gasto que uno recién nota a fin de mes”, comentó en una actividad pública.

El mandatario, junto a la primera dama, también mantiene mascotas en la residencia oficial, lo que refleja una cercanía con esta realidad que viven millones de brasileños.

Con esta legislación, Brasil se posiciona como uno de los países que reconoce formalmente el vínculo afectivo entre personas y animales, adaptando su marco legal a nuevas formas de familia en una sociedad cada vez más “pet-friendly”.

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