Marzo ya es de lejos el peor mes de la pandemia en Brasil, con más de 60.000 muertos, y los expertos prevén en abril otro mes trágico, con los hospitales saturados y en ocasiones obligados a elegir quién recibe atención.

Con 3.869 muertos por covid en las últimas 24 horas, Brasil registró en marzo un récord mensual de 66.573 decesos, más del doble que el récord anterior, de julio de 2020 (32.881), según datos de este miércoles del Ministerio de Salud. 

El balance del miércoles también marca un récord de decesos diarios y eleva el total de fallecidos a 321.515 en el país sudamericano, que atraviesa el peor momento de la crisis sanitaria, con una vacunación todavía incipiente.

"Nunca un solo acontecimiento provocó tantos muertos en 30 días en la historia de Brasil", dijo a la AFP el médico Miguel Nicolelis, excoordinador del Comité Científico formado por los estados del nordeste para enfrentar la pandemia.

"Estamos en el peor momento, con el mayor número de muertes y de casos, lo cual indica que abril será todavía muy malo", señaló por su parte la epidemióloga Ethel Maciel, profesora de la Universidad Federal de Espirito Santo (UFES).

Del 21 al 27 de marzo se registró también la semana con más casos (casi 540.000), lo cual significa que seguramente de aquí a dos semanas más personas precisarán ser internadas. Desde el inicio de la pandemia, hubo 12,6 millones de contagiados en este país de 212 millones de habitantes.

Pero los hospitales ya están saturados: 18 de los 27 estados brasileños tienen más del 90% de sus camas de unidades de cuidados intensivos (UCI) para covid-19 ocupadas y otros siete registran una ocupación de 84% a 89%, según el último boletín de la Fundación Fiocruz.

Varios estados empezaron a adoptar protocolos para adjudicar las camas disponibles a los pacientes con más chances de sobrevivir.

"Hemos llegado a una situación muy trágica, parecida a lo que ocurrió en Italia" a inicios del año pasado, dijo Maciel.

Al menos 230 personas con covid o con sospecha de tener el virus fallecieron en marzo esperando cama en alguna UCI de la región metropolitana de Sao Paulo, la capital económica del país, según un informe de TV Globo.

El temor aumenta con la aproximación del invierno austral, cuando hay mayor demanda de internaciones debido a otras enfermedades respiratorias.

"Podemos tener una confluencia de esas demandas con índices muy altos de covid, provocando una tormenta perfecta" en el sistema sanitario, sostuvo Nicolelis.

"La pandemia está totalmente fuera de control y la posibilidad de llegar a 4.000 muertes por día es muy real a partir de esta semana. Y la perspectiva de alcanzar medio millón de muertos en julio ya es plausible", añadió.

Movilidad social, nuevas variantes 

La caótica gestión de la pandemia provocó este mes la salida del ministro de Salud, un militar sin experiencia en esa área, reemplazado por el cardiólogo Marcelo Queiroga, el cuarto titular del cargo en un año. 

Tras la primera reunión del comité conformado recientemente por el gobierno y el Congreso para combatir la pandemia, Queiroga pidió este miércoles a los brasileños que usen máscara y "mantengan el aislamiento" durante los feriados de Semana Santa.  

Pero el Presidente Jair Bolsonaro, que desde el inicio menospreció la gravedad de la enfermedad y promovió aglomeraciones sin tapabocas, volvió a criticar las medidas de aislamiento social, por sus efectos negativos en la economía. 

"No es quedándonos en casa como vamos a solucionar este problema", afirmó el mandatario de ultraderecha, a contramano de los líderes del Congreso y de su propio ministro. 

Los confinamientos en Brasil siempre fueron parciales y poco respetados. Algunos estados, como Sao Paulo y Rio de Janeiro, decretaron este mes feriados prolongados, pero la medida puede resultar contraproducente dado el alto número de personas que decidieron viajar.

La movilidad social acrecienta además el riesgo de nuevas variantes del virus, más contagiosas, como las que ya surgieron en Reino Unido, Sudáfrica y el propio Brasil.

"Eso no es solo una amenaza para Brasil, es una amenaza para todo el mundo", afirmó Nicolelis.

El colapso hospitalario coloca a Brasil "a la vera de un colapso funerario", advirtió. "En ciudades como Sao Paulo y Porto Alegre (sur) hay filas para los entierros, filas para los registros de decesos y dificultades para conseguir féretros".

Vacunación incipiente 

La vacunación, entre tanto, avanza a pasos lentos.

Hasta ahora, cerca de un 8% de la población fue vacunada con la primera dosis y 2,3% está completamente inmunizada con alguna de las dos vacunas disponibles en el país, la china CoronaVac y la sueco-británica de AstraZeneca.

Y a la crisis sanitaria se suma la económica, con un 14,2% de desempleo. 

Un tercio de la población logró sobrevivir el año pasado con subsidios, que se interrumpieron en enero y recomenzarán en abril, con valores reducidos.

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