El pasado viernes 6 de marzo, el cuerpo sin vida de Jonathan Correa, un adolescente de 15 años, fue encontrado en una zanja del barrio Flor de Maroñas, en Uruguay, con evidentes signos de violencia. Su agresor fue su propio padre, quien fue detenido y contaba con un historial previo de violencia doméstica. 

Incluso, el colegio del menor había alertado previamente sobre los golpes a los que era sometido el adolescente.

Según información divulgada por medios locales como Portal Montevideo, el hallazgo ocurrió alrededor de las 3 de la madrugada cuando las autoridades fueron alertadas sobre la presencia del menor sin signos vitales en un caño cercano a su vivienda. 

Las investigaciones posteriores llevaron a la detención del padre del joven, de 34 años, quien fue acusado formalmente de homicidio agravado y violencia doméstica. Según el medio, un juez ordenó su envío a prisión preventiva por 180 días mientras continúan las indagaciones para esclarecer las circunstancias del hecho.

Padre de Jonathan tenía antecedentes

Según la investigación, Jonathan Correa, de 15 años, tuvo una fuerte discusión con su padre, Jonathan Calero, la noche del jueves 5 de marzo. Sin razón aparente, el progenitor habría comenzado a golpear al menor con un cable, consignó Infobae.

El hombre, de 37 años, le dio una fuerte golpiza en su dormitorio, mientras su madre y su hermana (de 9 años) estaban en otra habitación. Cuando terminó de golpearlo, lo mandó a dormir. 

Entre las dos y las tres de la madrugada –según la reconstrucción que hizo Fiscalía consignada por La Diaria–, Calero se levantó y fue hasta el dormitorio en el que hacía algunas horas había golpeado a su hijo. Allí vio que el menor no reaccionaba, que estaba sin signos vitales. Entonces decidió cargarlo, llevárselo de la casa y tirarlo en una zanja.

Cuando la madre se levantó, vio que el adolescente no estaba y ambos empezaron a buscarlo. Finalmente el hombre terminó confesando dónde estaba el menor. Al llegar a la zanja intentaron reanimarlo, pero ya no había nada qué hacer.

Las golpizas contra Jonathan nunca fueron algo ajeno en la familia, pero las primas del adolescente fallecido mantenían la esperanza de que las autoridades tomaran cartas en el asunto para sacarlo de esa situación.

La familia no se explica cómo el padre se “encarnizaba” de esa manera con su hijo, mientras que —hasta el momento— no existen indicios de que la menor de nueve años fuera víctima de episodios similares.

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