Corea del Sur elevó este domingo su alerta sobre el coronavirus al segundo más alto nivel en Seúl y zonas adyacentes, donde las autoridades luchan por contener un nuevo rebrote de la epidemia.

El país asiático logró mantener al virus bajo control con la política de "rastrear, testear y tratar", pero en las últimas semanas se han producido nuevas contaminaciones, que han pasado de 100 diarias a más de 500.

Corea del Sur confirmó 631 nuevos casos este domingo --la cifra mas alta en nueve meses--, la mayoría de ellos en la región de Seúl, según indicó el Centro de Control, Prevención y Tratamiento de Enfermedades.

Con respecto a otros países, las cifras en Corea del Sur siguen siendo bajas, pero este aumento ha alarmado a las autoridades que han reforzado las medidas de distancia social.

Entre ellas, la prohibición de reuniones de más de 50 personas, mientras que las competiciones deportivas celebradas bajo techo no podrán tener espectadores.

Según el balance de este domingo, el número total de contaminaciones por COVID-19 superaba los 37.000 desde el inicio de la pandemia.

Este país asiático ha sido considerado como un ejemplo en su combate contra el virus, y su población ha respetado en general de forma escrupulosa las medidas sugeridas para impedir la propagación de la enfermedad.

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