Un comunicado oficial emitido por el Gobierno de Cuba este miércoles informó que el presidente, Raúl Castro, cesó al ministro de Economía y Planificación, Marino Murillo. La medida se adopta apenas unos días después de que el mandatario, durante una reunión de la Asamblea Popular, reconociera las “dificultades económicas” que vive el país, aunque rechazó las “especulaciones y augurios de un inminente colapso” de la economía nacional.

La nota oficial, que fue leída en la televisión cubana, especifica que “esta decisión obedece a la necesidad de que el compañero Marino Murillo concentre sus esfuerzos en las tareas vinculadas con la actualización del modelo económico y social cubano”. En su lugar fue nombrado el actual vicepresidente del Consejo de Ministros, Ricardo Cabrisas, quien ha sido el encargado de renegociar la deuda cubana con los países miembros del Club de París.

El comunicado gubernamental destacó que Cabrisas “cuenta con vasta experiencia y preparación, demostrada en el ejercicio de responsabilidades en el Gobierno y el cumplimiento de importantes misiones”. Murillo ahora tendrá asignadas tareas en las comisiones que estudian y analizan la aplicación de las reformas económicas aprobadas por los Congresos del Partido Comunista de Cuba en 2011 y 2016.

Crecimiento débil

El cese de Murillo, quien además es vicepresidente del Gobierno y es considerado el artífice de las reformas emprendidas en la isla para impulsar la frágil economía socialista, ocurre apenas una semana después de que el ahora exministro anunciara recortes energéticos a partir del segundo semestre de este año, como parte de un plan de ahorro de consumo que afectará a las empresas estatales y la administración.

El Producto Interno Bruto (PIB) de la isla creció tan solo un 1 por ciento durante el primer semestre de 2016, un indicador que es la mitad del proyectado durante la última reunión plenaria del Parlamento celebrada en diciembre de 2015 y visiblemente menor al 4,7 registrado en igual período de 2015. Las causas de la desaceleración fueron el incumplimiento de las expectativas de los ingresos de las exportaciones y una “determinada contracción en los suministros de combustible pactados con Venezuela”, entre otros factores, según argumentó Castro ante los diputados de la Asamblea Nacional.

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