La foto de los internacionales alemanes Mesut Özil e Ilkay Gündogan en Londres con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, provocó duras críticas de parte de las autoridades del fútbol alemán, además de algunos políticos. Los dos mediocampistas, que tienen ascendencia turca, posaron para una fotografía con Erdogan el domingo y le entregaron camisetas de sus clubes: Özil del Arsenal y Gündogan del Manchester City.

"Mi presidente"

"Para mi venerado presidente, con afecto", se leía en turco en la camiseta firmada por Gündogan. Las imágenes, que también mostraron al delantero del Everton Cenk Tosun, fueron publicadas por la cuenta de Twitter del AKP, el partido de Erdogan. Las elecciones en Turquía tendrán lugar el próximo mes.

Özil, en tanto, publicó en sus redes sociales una foto del encuentro con los otros futbolistas con el mensaje "en buena compañía esta noche", con las banderas de Alemania y Turquía.

Reacciones en Alemania

"La DFB respeta y entiende la situación especial de nuestros jugadores con ascendencia extranjera. Pero el fútbol y la DFB defienden valores que no son suficientemente respetados por el señor Erdogan", reacción Reinhard Grindel, presidente de la Federación alemana de fútbol, en Twitter. Según el máximo funcionario del fútbol germano, los jugadores dejaron que se los "manipulase" con fines proselitistas.

"No creo que esta acción de nuestros jugadores haya contribuido a la labor de integración de la DFB", se lamentó.

El gerente del seleccionado alemán, Oliver Bierhoff, anunció una reunión con los futbolistas, candidatos fijos a la convocatoria para el Mundial de Rusia. "Los dos no eran conscientes del simbolismo y del significado de esta foto, pero no aprobamos esta acción y lo hablaremos con los jugadores", agregó. "No tengo ninguna duda sobre la postura clara de Mesut y de Ilkay de querer jugar con la selección y de identificarse con nuestros valores".

Ambos futbolistas recibieron igualmente las críticas de algunos políticos alemanes como Stefan Müller, jefe de la bancada de la Unión Socialcristiana (CSU) en el parlamento, quien se mostró "muy irritado".

"Los jugadores de nuestro equipo nacional deberían pensar cuidadosamente si realmente quieren ser instrumentalizados por un autócrata en campaña electoral", señaló.

Alice Weidel, de la formación ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), fue más lejos y pidió que los dos jugadores sean excluidos del plantel alemán que irá al Mundial de Rusia, que arranca en un mes. "¡Dejen a Özil y a Gündogan en casa!", pidió.

La explicación

Gündogan, a través de un comunicado, afirmó que el encuentro se trató de una reunión protocolar en una fundación turca de Londres y que no quiso mezclarse con la política de Turquía. "(...) En el marco del evento, nos encontramos con el presidente turco. En consideración a la difícil relación actual entre nuestros dos países, no hemos publicado nada al respecto a través de nuestras redes sociales. Pero, ¿deberíamos ser groseros con el presidente de la patria de nuestras familias?", se preguntó Gündogan.

"A pesar de todas las críticas legítimas, hemos elegido por respeto al cargo de Presidente y nuestras raíces turcas, y también como ciudadanos alemanes, el gesto de cortesía", añadió el centrocampista.

"No era nuestra intención hacer una declaración política con esta imagen, y mucho menos hacer campaña electoral. Como jugadores nacionales alemanes, estamos comprometidos con los valores de la Federación Alemana de Fútbol (DFB) y somos conscientes de nuestra responsabilidad. El fútbol es nuestra vida y no la política", cerró el futbolista.

Özil y Gündogan, ambos nacidos en Gelsenkirchen, son piezas importantes para el seleccionador germano Joachim Löw y se espera que mañana figuren en la lista provisional de Alemania para el Mundial.

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