La expresidenta de Brasil, Dilma Rousseff, presentó este domingo su candidatura al Senado dentro de la plantilla de aspirantes del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) para las elecciones generales de octubre próximo. Rousseff buscará un cupo en la Cámara Alta como representante de Minas Gerais, donde nació hace 70 años.

Al ser aclamada en una reunión del partido realizada en Belo Horizonte, Rousseff dijo que si gana se propone "seguir combatiendo el golpe", como ella y el PT califican el proceso que le costó el cargo en 2016 y llevó al poder al entonces vicepresidente Michel Temer. Recordemos que la política fue destituida de la presidencia por presuntas irregularidades fiscales.

En el acto se leyó una carta que Luiz Inácio Lula da Silva, candidato a la presidencia del PT, envió desde la prisión. En ella, exhorta a la militancia del partido a hacer que la expresidenta ingrese al Senado "con una votación histórica". "Vamos juntos, ¡vamos unidos!, ¡somos de Lula!", arengó Rousseff, quien gobernó Brasil desde 2011 hasta 2016, cuando el Senado la destituyó.

Sondeos favorecen a Lula

Rousseff también enmarcó en el supuesto golpe el encarcelamiento del expresidente Lula, su mentor político (fue su ministra de Minas y de la Casa Civil) y preso desde abril pasado, condenado a doce años por corrupción. "Lula libre", expresó Rousseff, quien además manifestó su apoyo a la candidatura presidencial del antiguo sindicalista, proclamada este sábado 4 de agosto por el PT a pesar de su situación jurídica.

Según los sondeos, si Lula fuera candidato presidencial obtendría un 30 por ciento de los votos y vencería en una segunda vuelta a cualquiera de sus potenciales adversarios, el más fuerte de los cuales es el ultraderechista Jair Bolsonaro. Sin embargo, las normas electorales brasileñas dicen que una persona con una sentencia confirmada en segunda instancia, como es su caso, no puede aspirar a ningún cargo electivo.

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