Es el director de una de las empresas de seguridad más grandes del mundo, pero eso no evitó que fuera ser víctima de robo de identidad.

Al presidente ejecutivo de la empresa sueca Securitas AB, Alf Göransson, le llegó este lunes un aviso de la Corte Distrital de Estocolmo informándole de que estaba en bancarrota.

Alguien se había hecho con sus datos personales y los había utilizado para pedir un préstamo a su nombre. Luego, había presentado ante las autoridades una solicitud de bancarrota.

Esta fue aceptada por la justicia y, como consecuencia, la Oficina Sueca de Registro de Compañías decidió retirar el nombre del directivo de los archivos donde constaba como CEO de la empresa.

Ante la magnitud del incidente, fue la propia Securitas AB la que informó a la prensa de lo sucedido en un comunicado.

Víctima de phishing

La noticia del robo de identidad no era nueva para Göransson. El empresario se enteró a principios de abril de que alguien había solicitado a finales de marzo un préstamo a su nombre, así que lo denunció ante la policía.

Sin embargo, no pudo averiguar de qué tipo de crédito se trataba, la suma a la que ascendía ni si se había llegado a abonar o no.

Göransson había caído víctima del phishing o suplantación de identidad, un crimen que se da cuando alguien consigue un conjunto de datos que le permiten hacerse pasar por otra persona.

El nombre completo, la dirección, el teléfono, la fecha de nacimiento, el número de cuenta del banco... A veces, sólo con información tan escasa como esta se pueden falsificar solicitudes de préstamos, de tarjetas de crédito o contratos de teléfono.

En Estados Unidos, los datos de la mitad de las víctimas de phishing se emplean en documentos gubernamentales, como las peticiones de subsidios, según el Insurance Information Institute (Instituto de Información de Seguros, una organización con sede en Estados Unidos).

Este tipo de casos están al alza en Suecia, donde se registraron 12.800 crímenes de este tipo durante el primer semestre del año, según publicó la agencia Bloomberg.

Apelación

Desde que interpuso la denuncia, Göransson no recibió más noticias... hasta esta semana, cuando le informaron de que en bancarrota.

Securitas AB ofrece servicios de seguridad física pero también digital, por lo que para muchos ha resultado irónico que su presidente haya sido víctima de robo de identidad.

La compañía facturó en 2016 US$10.536 millones, cuenta con 330.000 trabajadores y opera en Europa y América.

Después de denunciar ese mismo lunes ante la policía la falsificación de solicitud de bancarrota, Göransson apeló la declaración de quiebra ante la justicia.

El tribunal de apelaciones falló a su favor dos días después, por lo que el directivo no se encuentra más en bancarrota y acaba de ser restituido en la Oficina Sueca de Registro de Compañías como director y presidente de la empresa.

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