Por Daniel Merolla (France Presse)/Buenos Aires

Argentinos de pura cepa con la pasión del fútbol en la sangre, Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa, los tres principales candidatos a presidente, saltaron a la política desde el mundo de los deportes.

El oficialista Scioli (58) es un ex campeón mundial de motonáutica y empedernido jugador de fútbol sala (Futsal). Macri (56) es ex presidente y líder en las sombras del popular club Boca Juniors. Massa (43) es un dirigente del club Tigre de primera división.

Los tres lo aprovechan para seducir al electorado en un país donde impera el frenesí por los deportes. 

Si uno bucea en internet en busca de fotos futboleras podrá sorprenderse de verlos como rivales dentro de una cancha en disputa de la pelota. El domingo próximo serán adversarios en las urnas en la pelea por gobernar al país sudamericano. Goles son amores pero también votos.

Gritar campeón

Al peronista Scioli le falta el brazo derecho, mutilado por la hélice de su lancha en un terrible accidente en 1989. Pero se las arregla para mantener el equilibrio, esquivar las patadas y hacer goles para su equipo Villa La Ñata (en la foto de arriba, aparece celebrando un gol en un partido de fútbol sala con su club).

Se muestra como ejemplo de superación anímica. Y no le falta el humor negro. Cuando se reencontró después del accidente con su pareja, la ex modelo Karina Rabolini, le preguntó si quería ser su esposa y le aclaró que "por suerte" las aspas del barco no le cortaron "otra cosa". Fue ocho veces ganador de mundiales en barcos con motor fuera de borda.

El opositor Macri es hijo de Franco Macri, fundador de un imperio familiar de industrias y servicios. Su padre lo alentó a que se dedicara a la política y al fútbol. Logró ser presidente de los 'xeneizes' de Boca en la más fecunda etapa histórica de títulos y copas: ganó 17, once de ellos internacionales. "Lo que pude hacer en Boca me confirmó que tenía la capacidad y que podía liderar sin depender de él", afirmó Macri, líder de una alianza conservador, en referencia a su padre. 

Mauricio Macri le regala una polera de Boca Juniors al tenista serbio Novak Djokovic en 2013. 

Massa entró en 2004 como dirigente clave al club Tigre, al norte de Buenos Aires, cuando estaba por descender a la cuarta categoría.

Bajo su influencia el club escaló hasta Primera y ganó un subcampeonato, pero perdió la final de la Copa Sudamericana con Sao Paulo de Brasil en 2012. Fue en el estadio Morumbí donde estalló un escándalo. Denunciaron agresiones en los vestuarios y perdieron por abandono.

"No puedo aceptar armas apuntadas hacia el pecho de mis jugadores", declaró Massa aquella noche para justificarlo.

Sergio Massa junto a su familia apoyando a Argentina durante el Mundial de Brasil 2014. 

Naranja mecánica

Scioli estaba afónico en un acto de campaña. Le preguntaron por qué y dijo que así quedó de "gritar goles" de su equipo de camiseta naranja contra Glorias de Tigre, equipo de Futsal apoyado por Massa.

La Ñata, la casa de Scioli, tiene un gran estadio techado al norte de Buenos Aires. Se quita el brazo ortopédico y gambetea. Incluso después del accidente ganó carreras off shore en aguas de América y Europa.

"Acá está el tipo al que más de uno le decía lo que tenía que hacer, al que más de uno subestimaba", reza un spot de campaña al ironizar las críticas por su estilo conciliador.

En boca de todos

Macri es hincha de Boca como Scioli. Despuntó su vicio futbolero en Los Abrojos, su casa de campo al norte de Buenos Aires. Organizó campeonatos a granel y reunió amigos. Pero fue Boca el que le trajo fama.

En 1995 ganó las elecciones del club con más hinchas en Argentina, según la encuestadora Gallup. En 1997 creó el primer fondo de inversiones de un club de fútbol en la Bolsa de Comercio.

"Trabajé muchos años como dirigente deportivo para lograr que nuestro club tuviera una buena imagen internacional", declara. Ya no juega al fútbol, pero practica tenis.

Tiempo atrás había prometido que si llegaba al poder eliminaría el programa Fútbol para Todos, un caballito de batalla del gobierno de Cristina Kirchner para ganar adeptos con las transmisiones de TV gratuitas de los partidos.

Pero la necesidad electoral tiene cara de hereje. Ahora dice que "el fútbol tiene que ser gratis para la gente".

Familia futbolera

Massa, un peronista antikirchnerista, fue elegido alcalde de la comuna de Tigre en 2007. Al club le consiguió promotores en las empresas de indumentaria deportiva.

Su suegro es Fernando Galmarini, exfutbolista y exministro de Deportes. Su cuñado es Martín Galmarini, jugador de la primera de Tigre. Massa está tercero en los sondeos pero lo vive con espíritu futbolero: "Soy como (el caudillo de la selección, Javier) Mascherano, corro hasta la última pelota".

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