El terremoto que sacudió este sábado Nepal -el más letal de las últimas décadas- dejó centenares de muertos además de miles de personas atrapadas y heridas.

Los equipos de rescate intensificaron su trabajo en una desesperada búsqueda de sobrevivientes del peor terremoto que ha sacudido al país en los últimos 80 años.

Las autoridades temen que la cifra de muertos suba bruscamente por la cantidad de personas que siguen atrapadas o desaparecidas.

Más de 700 personas murieron en la capital, Katmandú, y 17 murieron en el Everest por las avalanchas, el peor desastre de la historia de esta montaña.

Los hospitales de la capital intentan lidiar con el elevado número de heridos, al tiempo que los suministros van disminuyendo.

Algunos trabajadores de los equipos de emergencia usaron sus manos desnudas para cavar en búsqueda de sobrevivientes que puedan estar enterrados bajo los escombros.

El oficial Santosh Nepal le dijo a la agencia de noticias Reuters que él y sus soldados tuvieron que cavar con hachas un túnel hacia un edificio residencial de tres plantas en Katmandú porque las excavadoras no pudieron atravesar las estrechas calles de la ciudad.

"Creemos que todavía hay gente allí atrapada", añadió.

Algunos de los testigos le contaron a la BBC lo que vieron en esta devastadora jornada.

Sandesh Kaji Shrestha, Katmandú

La capital nepalí, Katmandú, fue gravemente impactada por el terremoto. Algunas zonas quedaron completamente destruidas.

Estoy en el área Thamel y el hotel Budget colapsó totalmente con más de 50 huéspedes dentro.

He estado ayudando a sacar gente y cadáveres de entre los escombros, junto con un amigo.

Sacamos a un niño con su abuela más temprano. No sobrevivieron.

Estoy muy triste. Ha sido una experiencia muy mala y un día terrible y muy difícil.

Estaba en casa cuando ocurrió y tuve muchísimo miedo.

Salí a la calle y vi personas en el suelo y edificios colapsados.

Acudí a ayudar todo lo que pude. No hay suficientes equipos de rescate. Los hospitales están fuera de control. Necesitamos ayuda.

Sajiya Gurung, Katmandú

Estaba en casa viendo televisión cuando llegó el terremoto.

Fue aterrador.

Todo empezó a caerse en la casa. Rápidamente corrí afuera, como hicieron todos mis vecinos.

Hemos estado parados en la calle desde entonces. Mis vecinos nos hemos tomado las manos, dando las gracias a Dios por estar bien.

Muchas casas se han caído y hay personas heridas.

También hay agua por todas partes por la rotura de algunas cañerías.

Pasaron muchas ambulancias para ayudar a los heridos.

Menos mal que el tiempo ha mejorado, pero todavía tenemos demasiado miedo como para volver a nuestros hogares.

Hay temblores moderados cada 15 minutos.

Rob Stiles, turista en Katmandú, nativo de Los Ángeles, EE.UU.

Cuando sentimos el sismo, saltamos hacia la entrada de nuestro hotel. Sabíamos qué hacer, ya que somos nativos de California.

Había personas corriendo fuera del hotel. Simplemente cayeron al suelo.

Una pared de unos 2,5 metros de altura se cayó sobre la carretera. Afortunadamente no hirió a nadie.
En un margen de 15 minutos, hubo cuatro réplicas.

Había cables eléctricos caídos sobre los autos.

Bajamos por la calle principal, donde la fachada completa de una escuela había colapsado.

Vimos a militares y trabajadores de los equipos de rescate retirando escombros y sacando cadáveres.
Arjun Vajpai se grabó a sí mismo en el campamento base del monte Makalu, donde el terremoto desencadenó varias avalanchas.

Se colocó un puesto de asistencia médica en medio de la calle. Aquellos que no estaban gravemente heridos eran arropados y los colocaban a un lado para tratarlos más tarde.

Ha sido el terremoto más grande que nunca he vivido. Parecía que duraba dos minutos.

Todos aquí están muy confusos.


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