El director del FBI, James Comey, confirmó este lunes que investiga si Rusia interfirió en el resultado de las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016.

Es la primera vez que se confirma una indagación sobre el tema.

Durante una sesión ante el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Comey dijo que se trataba de una investigación en marcha que incluye los posibles vínculos entre la campaña del presidente Donald Trump con el gobierno de Rusia y si existió algún tipo de coordinación entre ellos.

Comey compareció ante los congresistas junto al director de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), Mike Rogers.

Ambos señalaron que hasta ahora no han encontrado evidencia de que se haya afectado el conteo de los votos emitidos en los comicios del 8 noviembre, concretamente en Michigan, Pensilvania, Wisconsin, Florida, Carolina del Norte y Ohio, estados claves en la victoria electoral de Trump.

Consultado acerca de las denuncias hechas por el presidente Trump en contra su antecesor, Barack Obama, a quien acusó de haberlo espiado durante la campaña electoral, Comey dijo que el FBI no tiene información que respalde esa acusación.

Explicó que en Estados Unidos, las operaciones de supervisión electrónica tienen que ser autorizadas por un juez y que ningún individuo, incluido el presidente de la República, tiene potestad para ordenar ese tipo de acciones.

Rogers indicó que su agencia tampoco tiene evidencias sobre esto.

El director de la NSA también refutó las alegaciones del gobierno de Trump según las cuales el supuesto espionaje ordenado por Obama en contra de Trump se realizó a través de la agencia de inteligencia británica GCHQ.

"Eso habría estado expresamente en contra del acuerdo de Cinco Ojos que ha estado en vigencia durante décadas", dijo Rogers en referencia a un acuerdo de colaboración entre las agencias de inteligencia de Estados Unidos, Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Reino Unido establecido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

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