El G7 de las mayores potencias económicas buscará reforzar a partir del domingo en Alemania el apoyo a Ucrania frente a Rusia y dar respuestas a la disparada de los precios y a las amenazas de hambrunas provocadas por la guerra.

En sus tres días de reuniones en el castillo bávaro de Elmau, los dirigentes de Estados Unidos, Alemania, Japón, Francia, Reino Unido, Italia y Canadá abordarán otros desafíos, como la amenaza de recesión en sus propios países y las crisis ambientales provocadas por el cambio climático.

En Múnich, a unos 100 km de Elmau, miles de manifestantes exigieron el sábado el cumplimiento de los compromisos para frenar el calentamiento global, en un contexto de fuertes presiones sobre el sector energético debido a la reducción de las entregas de gas ruso a los países de la Unión Europea (UE).

El jefe de gobierno alemán, Olaf Scholz, anfitrión de la cumbre, quiso mostrar confianza sobre sus resultados: "Podemos tomar decisiones importantes(...) si actuamos unidos y con determinación", afirmó.

"No abandonar a Ucrania"

Scholz y sus socios se han convertido desde la invasión de Ucrania el 24 de febrero en bomberos de todos los incendios geopolíticos, económicos y financieros provocados por la guerra.

Los países occidentales han castigado a Rusia con sanciones económicas de una rara dureza, sin aparentemente amilanar al presidente ruso, Vladimir Putin, que sube constantemente la apuesta en una guerra de la que no se avizora el fin.

El primer ministro británico, Boris Johnson, llamó a sus colegas a no bajar los brazos.

"Ucrania puede vencer y vencerá. Pero necesita nuestro apoyo para hacerlo. No es este el momento de abandonar a Ucrania", afirmó, anunciando de paso aun nuevo paquete de ayuda a Ucrania, de 429 millones de libras (525 millones de dólares) en forma de garantías de crédito.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, se dirigirá el lunes por videoconferencia a los mandatarios del G7, para urgirlos a mantener el apoyo a su país devastado por los bombardeos.

El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby, afirmó que la cumbre recalcará la responsabilidad de Rusia e incrementará el costo y las consecuencias de la guerra para Putin y la economía rusa.

También tratará de minimizar "tanto como se pueda el aumento de los precios del petróleo y la manera en que [Putin] está usando la energía como arma".

Los impactos económicos del conflicto deben focalizar las discusiones de sesión inaugural.

Hace seis meses, la economía mundial parecía prometida a una fuerte recuperación después del parate provocado por la pandemia de coronavirus, pero ahora lucha por evitar una nueva recesión.

Entre las principales preocupaciones del G7 figuran "el alza de precios y la ruptura de las cadenas de aprovisionamiento, que se exacerbaron por esta guerra en Ucrania", dijo Kirby.

China preocupa

Pero más allá de la actual coyuntura de tensiones con Rusia, los países occidentales miran con preocupación a China,  que se perfila como un rival sistémico.

Los dirigentes del G7, que volverán a encontrarse a partir del martes en Madrid en una cumbre de la OTAN, buscarán respuestas a ese desafío.

"El impacto de las prácticas económicas coercitivas de China, el recurso al trabajo forzado, el robo de propiedad intelectual, son temas centrales para el G7", dijo Kirby.

Para cuidar las alianzas fuera de su área, el G7 invitó a su cumbre a los dirigentes de Argentina, India, Indonesia, Senegal y Sudáfrica.

Argentina e indonesia apoyaron en la ONU los votos contra Rusia, pero los otros invitados se abstuvieron.

Pero todos están preocupados por la amenaza de una crisis del hambre provocada por el bloqueo de las exportaciones de cereales de Ucrania.

Ante ese riesgo, India ya restringió sus propias exportaciones de granos.

Preocupaciones domésticas

Algunos mandatarios del G7 enfrentan además situaciones políticas internas complicadas.

El presidente francés, Emmanuel Macron, quedó políticamente debilitado por la pérdida de la mayoría absoluta en las recientes elecciones legislativas.

Y el Partido Conservador de Boris Johnson sufrió dos reveses en legislativas parciales y la imagen del primer ministro sufrió una fuerte erosión debido al una serie de escándalo, entre ellos el "Partygate", de fiestas celebradas en Downing Street en plena pandemia.

Biden llega como presidente de un país afectado por una disparada inflacionaria y dividido por el fallo de la corte suprema que abrogó el derecho al aborto en el marco federal.

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