Turquía se prepara el lunes para una segunda vuelta electoral, tras una dramática noche en la que el presidente Recep Tayyip Erdogan aventajó a su rival laico Kemal Kilicdaroglu pero no logró la victoria en la primera ronda.

"Aunque aún no se hayan publicado los resultados, estamos claramente a la cabeza", dijo Erdogan ante una multitud de partidarios congregados en plena noche en Ankara.

"Aún no sabemos si las elecciones han terminado con esta primera vuelta, pero si el pueblo nos lleva a la segunda vuelta, lo respetaremos", dijo

Añadió que su alianza conservadora oficialista ganó una "mayoría" en el parlamento.

Por su parte, Kiliçdaroglu dio por hecho que habría nueva votación y prometió ganar la segunda vuelta. "Si nuestra nación dice segunda vuelta, nosotros absolutamente ganaremos en la segunda vuelta", dijo a los periodistas en la madrugada del lunes.

Añadió que "la voluntad de cambio en la sociedad es más grande que el 50%".

Con un 90,6% de los votos escrutados, el conservador Erdogan, de 69 años, obtenía el 49,86% de los sufragios mientras que su rival, el socialdemócrata y laico Kiliçdaroglu, de 74 años, el 44,38%, según la agencia estatal Anadolu.

Las cifras aún pueden evolucionar, pero por lo pronto abren la vía a una segunda vuelta el 28 de mayo.

Una segunda vuelta sería inédita en ese país de 85 millones de habitantes, que celebra este año los cien años de la fundación de su república.

Destacadas figuras de la oposición afirmaron que el gobierno estaba ralentizando a propósito el recuento en distritos donde Kiliçdaroglu gozaba de un fuerte apoyo.

"Están impugnando el recuento que sale de las urnas, en el que llevamos una ventaja masiva", declaró a la prensa el alcalde opositor de Estambul, Ekrem Imamoglu.

Según el edil, el recuento interno de la oposición mostraba que Kiliçdaroglu obtuvo el 49% de los votos y Erdogan sólo el 45%.

Ninguno de los dos recuentos evita sin embargo la posibilidad de una segunda vuelta en dos semanas.

Participación masiva

En una Turquía profundamente dividida tras dos décadas de Erdogan en el poder, el duelo para elegir al decimotercer presidente del país es muy reñido.

Algo más de 64 millones de personas, que también eligieron a su parlamento, fueron llamados a votar. Aún no se reveló el índice de participación de este domingo, pero el país suele tener una participación superior al 80%.

En 2018, en las últimas elecciones presidenciales, Erdogan ganó en primera vuelta con más del 52,5% de los votos. Una segunda vuelta implicaría un revés para él.

El buen humor y el ambiente festivo abundó entre los votantes a lo largo de la jornada, que coincidía con el Día de la Madre en Turquía.

Erdogan votó en Üsküdar, un barrio conservador de Estambul, donde deseó "un futuro próspero al país y a la democracia turca".

El actual mandatario destacó el "entusiasmo de los electores", en particular en las zonas más afectadas por el terremoto del 6 de febrero, que dejó al menos 50.000 muertos.

El candidato opositor, Kiliçdaroglu, votó poco antes en Ankara. "Hemos echado de menos la democracia", declaró con una sonrisa.

"Ya verán, la primavera volverá a este país si Dios quiere y durará por siempre", añadió, en referencia a uno de sus eslóganes.

Crisis económica

Kiliçdaroglu, líder del Partido Republicano del Pueblo (CHP) de Mustafa Kemal Atatürk, fundador de la Turquía moderna, lidera una coalición de seis partidos que abarca desde la derecha nacionalista hasta la centro-izquierda liberal.

Además recibió el apoyo del partido prokurdo HDP, la tercera fuerza política del país.

Erdogan prometió respetar el resultado en las urnas, que es monitoreado por cientos de miles de observadores electorales de ambos bandos, en los que siempre ha basado su legitimidad.

En esta ocasión, el presidente llegó a la votación en un país golpeado por una crisis económica, con una moneda devaluada a la mitad en dos años y una inflación que superó 85% en otoño, además del dramático terremoto en febrero, que lo puso en tela de juicio.

Su rival apuesta por el apaciguamiento y promete restaurar el estado de derecho y respetar las instituciones, afectadas en los últimos diez años por la deriva autocrática de Erdogan.

Según las encuestas, sus discursos breves y tranquilos, en contraste con los de Erdogan, conquistaron a la mayoría de los 5,2 millones de jóvenes turcos que vota por primera vez.

Para el politólogo Ahmet Insel, exiliado en París, "la derrota de Erdogan demostraría que podemos salir de una autocracia consolidada a través de las urnas".

Turquía, país miembro de la OTAN, goza de una posición privilegiada entre Europa y Oriente Medio y es un actor diplomático importante.

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