El caso de Noelia Castillo, la joven de 25 años a quien se le aplicó la eutanasia en España, sigue dando que hablar.
Ahora fue el gobierno del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, solicitando información respecto cómo se gestionó el caso.
Así lo dio a conocer el medio español ABC, citando a The New York Post, que precisó que un cable interno del Departamento de Estado que fue filtrado, ordenó a la embajada de Estados Unidos en Madrid investigar la actuación de las autoridades españolas en relación a las agresiones sexuales que denunció haber sufrido, y que influyeron en su decisión de solicitar la eutanasia en 2024.
Dicho documento pediría a los diplomáticos darle a conocer al gobierno de España la "seria preocupación" por lo ocurrido debido a "muchos fallos sistémicos de derechos humanos".
En ese sentido, los cuestionamientos de Estados Unidos responderían a la respuesta policial al caso de Noelia Castillo y las acciones judiciales que se realizaron en el marco de las agresiones que acusó de recibir la joven. También manifestarían preocupación porque no se habría depurado una responsabilidad penal y por la aplicación de la ley de eutanasia.
Según Estados Unidos, Noelia Castillo mostró vacilaciones en las horas previas a la aplicación de la eutanasia, proceso que finalmente se hizo efectivo el pasado 26 de marzo.
Además, la Casa Blanca solicitó a sus diplomáticos en territorio español información sobre los agresores y su situación migratoria.
El caso de eutanasia de Noelia Castillo
La joven quedó parapléjica tras precipitarse desde un quinto piso. Un intento de suicidio sin éxito que estuvo motivado por episodios traumáticos que la marcaron por siempre.
Primero fue el maltrato psicológico que sufría por parte de su abuela paterna. Después fue abusada sexualmente por uno de sus exnovios y por parte de tres jóvenes, días antes de su intento de suicidio. "No lo denuncié porque fue días antes de intentar suicidarme", afirmó en la última entrevista que dio y que fue al medio Antena 3 de España.
Estos episodios, a los que se sumó una compleja situación familiar marcada por el temprano divorcio de sus padres, le quitaron las ganas de vivir, según relató. "Los últimos años no me ha ido muy bien en la vida, ni me he juntado con buenas personas", expresó.
"No tengo ganas de nada; ni de salir, ni de comer, ni de hacer nada, entonces no como. El dormir se me hace muy difícil y aparte que tengo dolor de espalda y también de piernas", agregó sobre los dolores físicos ocasionados por su condición.
A esto también se sumó un sufrimiento psicológico que padecía. "Siempre me he sentido sola, porque nunca me he sentido comprendida. Nunca han empatizado conmigo, siempre he tenido problemas de convivencia", sostuvo.