Un niño de 9 años murió por complicaciones del COVID-19 el martes por la mañana temprano en Texas, Estados Unidos.

J.J. Boatmana acababa de cumplir 9 años a principio de mes y fue identificado por un médico forense. "No puedo imaginarme vivir sin ese chico aquí. Él era simplemente la vida de esta casa", declaró el padre de Boatman, Jason Boatman, de 38 años, según consigna WFAA.

El domingo por la noche, el papá del menor comentó que el niño estaba activo y alerta y que incluso jugaba con normalidad.

A la mañana siguiente, la salud del menor empeoró un poco, aunque el padre sostuvo que se desplomó repentinamente después de que se fue a trabajar. "Mi supervisor vino a buscarme y me dijo que tenía que ir a la sala de emergencias", relató el padre.  Y agregó: "Mi esposa me dijo que estaba morado y gritaba que no podía respirar".

El mejor fue trasladado de urgencia a otro hospital de la zona, donde los doctores le dijeron que los pulmones del niño presentaban serios problemas, al igual que su cerebro producto de la falta de oxígeno. 

Los padres reconocieron sentirse sorprendidos debido a que su hijo no presentó síntomas el día anterior y la familia no tiene conocimiento de ninguna condición médica subyacente.

Finalmente, el menor murió la mañana de este martes. "La enfermera llegó el martes por la mañana y me dijo que su corazón estaba fallando, y eso fue lo que sucedió", dijo Boatman. 

El director de Salud Pública del condado de Tarrant, Vinny Taneja, comentó a los medios locales que la muerte del niño era una "rareza". 

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