Facebook prohibió una red estadounidense "violenta" y "antigobierno" con cierto vínculo al movimiento de extrema derecha Boogaloo, cuyos seguidores han participado portando armas en protestas recientes, dijo este martes la compañía.

El grupo castigado es una facción diferenciada del movimiento Boogaloo que activamente busca cometer actos de violencia, dijo Facebook en una publicación en un blog.

La medida significa el "paso más reciente en el compromiso de prohibir a las personas que proclaman una misión violenta" haciendo uso de la plataforma social, agregó.

El gigante de las redes sociales clasificó al movimiento en la categoría "individuos y organizaciones peligrosas".

"Como resultado, a esta red violenta se le prohíbe tener presencia en nuestra plataforma y retiraremos contenidos que la elogien, le brinden apoyo o la representen", dijo Facebook.

"Promueven activamente la violencia contra civiles, policías y funcionarios del gobierno e instituciones", denunció la red social. 

Facebook dijo que retiró 220 perfiles, 95 cuentas de Instagram, 28 páginas y 106 grupos "que constituían actualmente la red", así como otros 400 grupos y más de 100 páginas que alojaban contenidos similares.

En varias de las manifestaciones contra el racismo que surgieron después de la muerte a fines de mayo de George Floyd, un afroestadounidense que perdió la vida asfixiado por un policía blanco, las autoridades arrestaron a militantes en posesión de cócteles molotov que estaban vinculados a este grupo.

El término Boogaloo, con el que se denomina a una corriente musical afrocubana, se utiliza hace varios años en las redes sociales en referencia a una nueva guerra civil en Estados Unidos. 

El movimiento, que no está demasiado organizado ni unido, incluye a activistas antigobierno y pro armas de fuego, neonazis y supremacistas blancos.

A principios de junio, uno de sus integrantes asesinó a dos policías en California, lo que inquietó a las autoridades.

Facebook dijo haber reconocido en su plataforma a los primeros elementos de este movimiento en 2012, pero que recién comenzó a vigilarlos de cerca a partir de 2019.

El caso de Floyd y otros de abuso policial han propiciado una revisión profunda de políticas entre empresas e instituciones de Estados Unidos, con las redes sociales enfrentando más presión que nunca para erradicar de sus servicios a los discursos racistas y de odio hacia las minorías.

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