AFP

Los franceses acuden a las urnas este domingo para la primera vuelta de las elecciones presidenciales más reñidas en décadas, que se celebrarán bajo estrecha vigilancia policial en un contexto de amenaza terrorista.

En total, 50.000 gendarmes y 7.000 militares fueron desplegados en todo el territorio para garantizar la seguridad de los votantes.

Estos comicios son considerados como los más imprevisibles de la historia reciente de Francia, con una carrera extremadamente ajustada entre cuatro de los once candidatos y un alto nivel de indecisión de los votantes.

El centrista Emmanuel Macron y la líder de extrema derecha Marine Le Pen encabezan la intención de voto, pero el conservador François Fillon y el izquierdista Jean-Luc Mélenchon les pisan los talones.

La diferencia entre los cuatro aspirantes es tan corta que se encuentran dentro del margen de error de los sondeos, por lo que cualquiera de ellos podría clasificarse para la segunda vuelta del 7 de mayo.

Marine Le Pen, líder del Frente Nacional (FN), de 48 años, espera beneficiarse de la ola populista que propulsó la inesperada victoria de Donald Trump en Estados Unidos y el voto a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Con un programa centrado en el "patriotismo" y la "preferencia nacional", Le Pen defiende la salida del euro y de la Unión Europea, una promesa que de cumplirse podría propinar un golpe fatal para un bloque ya debilitado por el Brexit.

En cambio, Emmanuel Macron, ex ministro de Economía del presidente François Hollande (2014-2016) ha hecho campaña con un programa abiertamente europeísta y liberal que podría reactivar el motor europeo.

Este ex banquero, que era prácticamente un desconocido hace apenas tres años y que nunca se ha sometido al sufragio universal, podría convertirse con 39 años en el presidente más joven de la historia de Francia.

Quién es quién entre los favoritos en la cerrada lucha presidencial en Francia

La ultraderechista Marine Le Pen y el centrista Emmanuel Macron asoman con la primera opción para avanzar a la segunda vuelta tras las elecciones del domingo. El conservador François Fillon, pese a la considerable baja sufrida, aún se mantiene con chances; mientras que el izquierdista radical Jean-Luc Mélenchon amenaza con ser la gran sorpresa.

Campaña rica en sobresaltos 

La recta final de la campaña se vio sacudida por un atentado en la emblemática avenida de los Campos Elíseos de París, en un país ya traumatizado por una ola de ataques yihadistas que ha provocado más de 230 muertos desde 2015.

Karim Cheurfi, un delincuente reincidente de 39 años, abrió fuego en la concurrida arteria comercial matando a un policía e hiriendo a otros dos, antes de ser abatido. El grupo Estado Islámico (EI) reivindicó de inmediato la autoría del ataque. 

Aunque es difícil medir el impacto de este ataque en los comicios, algunos analistas estiman que podría reducir la brecha en la intención de voto entre los principales candidatos.

Esta campaña atípica estuvo marcada por los enredos judiciales de varios candidatos, lo que relegó a segundo plano el debate de los temas de fondo, principalmente económicos, en un país con una tasa de desempleo que ronda el 10%.

El conservador François Fillon perdió su condición de favorito después de que la prensa revelara que su esposa, Penelope, y dos de sus cinco hijos se beneficiaron de empleos públicos presuntamente ficticios por los que cobraron cientos de miles de euros.

Imputado por desvío de fondos públicos y apropiación indebida de bienes sociales, Fillon, que clama su inocencia, se aferró a su candidatura pese a múltiples deserciones en su entorno.

Marine Le Pen es también objeto de una investigación por empleos presuntamente ficticios en el Parlamento Europeo, en donde ocupa un escaño de eurodiputada, y sobre presuntas irregularidades en el financiamiento de campañas pasadas. Sin embargo, a diferencia de Fillon, se niega a ser interrogada por la justicia, invocando su inmunidad.

El presidente saliente, el socialista François Hollande, renunció a optar a la reelección, hundido en los sondeos, una decisión inédita desde 1958.

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