En segundo debate público televisado, el socioliberal Emmanuel Macron se presentó como "alternancia profunda" para acabar con "bloqueo de sistema político que no quiere reformas", en debate de los once candidatos.

"Quiero recuperar el optimismo" y "cambiar las caras", señaló Macron -favorito de los sondeos desde hace semanas- en el minuto que tuvo para su presentación, al igual que los otros diez pretendientes al Elíseo.

Le siguió la ultraderechista Marine Le Pen, que alertó de que Francia se enfrenta "a una inseguridad galopante", al "terrorismo islamista" y a una "globalización salvaje", y aseguró que su voluntad es "dar la palabra al pueblo, que el dinero de los franceses vuelva a los franceses".

El líder de la derecha, François Fillon, también se esforzó en presentar un panorama inquietante por el contexto terrorista e internacional -"estamos en guerra"-, por el volumen de la deuda pública y porque en Francia hay seis millones de parados. Su principal objetivo, si es elegido -dijo Fillon- es hacer de Francia la primera potencia económica europea en diez años.

Las últimos estudios de intención de voto indican que Macron y la ultraderechista Le Pen son los mejor situados para calificarse para la segunda vuelta (con un 26 % y un 25,5 %, respectivamente, según las cifras de Ifop de ayer), seguidos por el conservador Fillon (17 %), el líder de la izquierda radical Mélenchon (15 %) y el socialista Hamon (10 %). También coinciden en que si el duelo final fuera entre Macron y Le Pen, el primero sería el claro vencedor. De acuerdo con Ifop, conseguiría un 60 % de los votos, frente al 40 % de Le Pen. 

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