Las ciberdefensas de los suministros de agua potable de Estados Unidos son "absolutamente inadecuadas" y vulnerables a ataques a gran escala por parte de hackers, dio el jueves un alto funcionario.

"Hay una resistencia inadecuada para igualar (las capacidades de) el sector criminal", dijo el oficial. El gobierno ha intentado atender la ciberseguridad de la infraestructura, pero hay limitaciones por el hecho de que la gran mayoría de estos servicios provienen de empresas privadas.

El tamaño del reto quedó claro en mayo del año pasado cuando un ataque dejó temporalmente fuera de servicio el importante oleoducto Colonial Pipeline. Funcionarios que hablaron con reporteros bajo anonimato, mostraron un plan para que las compañías de agua cooperen con el gobierno para intentar sellar las grietas de seguridad.

Sin embargo, el programa, similar a otros existentes en sectores eléctricos y gasíferos, es voluntario. Otro problema es que existen cerca de 150.000 proveedores de agua diferentes para servir a 300 millones de estadounidenses, según el oficial.

Sistemas que cada vez están más automatizados, con computadoras que manejan el tratamiento, almacenaje y distribución.

"Estos procesos, quiero destacar, pueden ser vulnerables a ciberataques (...) Estamos particularmente preocupados de que se lance un ciberataque para, por ejemplo, manipular procesos de tratamiento y producir agua insegura o también para dañar infraestructura de agua o incluso parar el flujo de agua", dijo el oficial.

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