AFP

El gobierno boliviano condicionó este domingo el restablecimiento del diálogo con los cooperativistas mineros al esclarecimiento de las muertes del viceministro Rodolfo Illanes y de otras cuatro personas.

"Mientras no se esclarezcan las muertes, cómo podríamos hablar de diálogo. Primero hay que aclarar todos estos hechos", señaló el ministro del Interior, Carlos Romero, a la cadena de medios estatales.

"Si no se establece quiénes han sido los responsables, ¿con quién se va a dialogar? Por ahí, uno se sienta a dialogar con un criminal", dijo Romero a la red de televisión Cadena A.

El ministro aludía a los dirigentes de la Federación de Cooperativas Mineras (Fencomin), a quienes se responsabiliza del asesinato de Illanes, el viceministro del Interior.

Precisamente en la madrugada de este domingo, y tras una audiencia de siete horas, la justicia remitió preventivamente a una cárcel de máxima seguridad a los seis principales dirigentes de los cooperativistas, entre ellos su presidente, Carlos Mamani. 

"La comisión de fiscales determinó la participación de los imputados en la muerte del viceministro, en algunos casos en grado de autoría y en otros de complicidad", explicó el fiscal Edwin Blanco en un boletín de prensa.

A los líderes de Fencomin se les acusa de "asesinato, robo agravado, organización criminal y atentados contra miembros de organismos de seguridad del Estado".

El viceministro fue torturado y asesinado el jueves por mineros con los que había ido a dialogar en busca de una solución al conflicto, que había conducido a la ocupación de rutas y disturbios.

El domingo por la tarde se cumplió el sepelio de Illanes, después de recibir homenajes de parte de los representantes de varias instituciones estatales.

Los enfrentamientos entre la policía y los mineros dejaron cuatro manifestantes muertos, "tres por bala y uno por mala manipulación de dinamita", dijo Romero. 

Romero reiteró la versión del presidente Evo Morales de que el conflicto era una "conspiración" preparada para derrocar al mandatario. "Otra vez el gobierno ha derrotado un golpe de Estado", dijo el gobernante.

El ministro exhibió parte de los explosivos empleados por los mineros en sus cortes de rutas, entre ellos dinamita, anfo y bombas caseras acondicionadas para multiplicar el poder explosivo de la dinamita.

Según afirmó, ese arsenal podía destruir un edificio de 25 pisos o un teatro con aforo para 15.000 personas.

"Había una estrategia confrontacional que buscaba cientos de bajas", aseguró el ministro.

El conflicto se originó porque los mineros cuestionan una norma que permite la creación de sindicatos dentro de las cooperativas, pero el gobierno argumenta que en realidad intentaban obtener autorización para alquilar sus concesiones mineras a empresas privadas o extranjeras, lo que está expresamente prohibido por la Constitución.

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