Las autoridades francesas investigan una posible injerencia rusa tras el hallazgo de cabezas de cerdo en varias mezquitas de París. El incidente ha generado conmoción y ha sido calificado como un acto islamófobo.
Según informes, algunas de las cabezas de cerdo estaban marcadas con la palabra "Macron" en tinta azul. Este hecho ha llevado a las autoridades a considerar la posibilidad de que se trate de una operación de desestabilización orquestada por agentes externos.
Documentos filtrados por periodistas del medio Delphi Estonia revelan una maquinaria para realizar ataques vandálicos y campañas de injerencia electoral en Occidente. Estos documentos sugieren que la administración presidencial rusa estaría detrás de estos ataques, con el objetivo de crear conflictos entre grupos en la sociedad.
Expertos señalan que la Federación Rusa aprovecha divisiones ya presentes en la sociedad para animarlas. En este caso, el hallazgo de las cabezas de cerdo en las mezquitas podría ser una forma de exacerbar las tensiones religiosas y políticas en Francia.
El Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos ha afirmado que Rusia interfirió en las elecciones de 2016 a través de hackers y cuentas falsas en redes sociales. El Parlamento de ese país acreditó que Rusia perjudicó a la demócrata Hillary Clinton y levantó la campaña de Donald Trump.
Expertos aseguran que las consecuencias de este tipo de injerencias podrían pasar desapercibidas por años, y que cuando finalmente sean evidentes, podría ser demasiado tarde para hacer algo al respecto. Por lo tanto, es fundamental que las autoridades tomen medidas para investigar y prevenir este tipo de acciones.