Un hombre fingió su propio secuestro para poder engañar a su novia y así pasar una noche con su amante, en Wollongong, Nueva Gales del Sur, Australia.

El hombre fue identificado como Paul Iera (36), un sujeto que orquestó un gigantesco engaño que terminó por movilizar a la policía local, generando un tremendo daño a las arcas de la comunidad.

El incidente se remonta al 31 de diciembre del 2022, cuando Iera salió de su casa poco antes de las 23:45 horas, instancia en la que le dijo a su pareja que se encontraría con su "asistente financiero".

Según recogió Daily Mail, al cabo de unas horas, la mujer recibió un mensaje a través de su celular, en el que le señalaban que su novio había sido secuestrado.

"Voy a ser justo. Está bien. Lo tendremos con nosotros hasta la mañana, cuando nos dé su motocicleta", señalaba el mensaje.

Al temer por su seguridad, la mujer se contactó con la policía local, que inició una investigación, revisando cámaras de seguridad y entrevistándose con posibles testigos.

Un día después, Paul Iera se contactó con su padre, a quien le dijo que había sido secuestrado por un grupo de hombres de Medio Oriente, pero que éstos lo liberarían en Wollongong.

El padre de Paul Iera alertó los hechos a la policía, por lo que se dispuso de un equipo especial para procedimientos de "alto riesgo", creyendo que lo tenían como rehén. Sin embargo, el hombre fue encontrado solo en su furgoneta. 

Ya frente a las autoridades, señaló que había sido capturado por varios "hombres desconocidos del Medio Oriente" que habían sido contratados por su amante, para obligarlo a entregar su motocicleta.

Pero la versión anterior terminaría siendo descartada, puesto que dos semanas después del incidente, la policía pudo obtener imágenes de cámaras de seguridad que demostraban que la noche del incidente había estado con su amante, una trabajadora sexual, con quien pasó el año nuevo. Posteriormente, se vieron otras imágenes en las que ambos subían a un vehículo, poco antes de que él llamara a su padre.

Debido a lo anterior, Paul Iera fue puesto a disposición de la Justicia, que calificó los hechos como un "comportamiento abominable", por lo que lo sancionaron con 350 horas de servicio comunitario y el pago de unos 16 mil dólares australianos a la policía de Nueva Gales del Sur, por las 200 horas que dedicaron en la investigación sobre su paradero.

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